Durante cerca de 10 horas Javier Cuenca, de 23 años, rindió en Frankfurt el examen de admisión práctico y teórico para estudiar la Licenciatura en Guitarra Clásica. Lo aprobó y, con el puntaje obtenido, podrá aspirar a una beca. Antes de viajar para comenzar las clases, a principios de octubre, visitó la redacción. Mirá el video y la transmisión en vivo en Blablax.
"Quiero agradecer a mi familia, a mi profesor de guitarra, Gustavo Kantor; a mi profesora de alemán, Svea Leuckel, a mis amigos y a los salteños. A todos, por haberme dado una mano en el paso previo a irme. Realicé dos conciertos en Salta y una clase magistral en Jujuy. Esto no es fácil de organizar y no funciona si la gente no va", expresó. "En uno de los eventos toqué con una orquesta. Fue gente que nunca la había escuchado y le gustó el espectáculo. Me siento contento porque les di la oportunidad de escuchar otra cosa", relató.
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Parte del dinero que necesitaba para la universidad -8 mil euros- lo consiguió a través de una beca de la Escuela de Música de la Provincia de Salta porque tenía buen promedio en las materias musicales. Ahora necesita pagar el pasaje de vuelta a Alemania y los trámites de visado que tiene que hacer en dos viajes a Buenos Aires.
Quien quiera ayudarlo, puede comunicarse a través de Facebook "Javi Cuenca" o por correo electrónico: javiercuenca010@hotmail.com.
La carrera que estudiará dura cuatro años. "Espero aguantar el primero, no tanto por lo económico como por lo emocional. Allá estoy solo. Si bien tengo gente conocida, no es lo mismo que la familia. Eso es irremplazable", graficó.
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El primer traspié

Javier viajó a Alemania a principios de junio de este año y rindió su primer examen en la universidad de Colonia. Si bien aprobó la primera instancia, no logró entrar porque el puntaje no era suficiente. "Estaba recién llegado. Eran muchos cambios: horario, comida, idioma y ubicación. Esto no fue fácil de sobrellevar al principio. Tenía sueño de día y no de noche", explicó.
En Colonia tomó clases con el guitarrista Roberto Aussel. "Fue una gran persona porque me ayudó mucho estando allá. Tuvo el buen gesto de recibirme en sus clases. Me explicó cómo es el nivel técnico, cómo ven la música en Europa y me guió para tener éxito en el segundo examen".
Los días previos a rendir en Frankfurt tomó un libro de música que había en la casa donde vivía y tradujo palabras al lenguaje técnico. "Como el examen era en alemán, con oraciones sencillas y cortas pude armarlo y con todas esas herramientas me defendí en la parte teórica", señaló.

El idioma

Javier empezó a aprender alemán hace dos años en el Instituto Alemán Europeo de Idiomas (Kulturzentrum), cuando se dio cuenta de que quería seguir estudiando guitarra en el país germano. Aprobó el examen de nivel A2 y está preparando el B1, que quiere rendir en Alemania, donde lo estudiará de manera gratuita en la universidad.
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"Lo que aprendí antes me sirvió un montonazo. Apenas bajé al aeropuerto de Frankfurt salió mi maleta pero no la guitarra y me agarró una desesperación. Le pregunté dónde estaba a un señor que andaba en bicicleta dentro del aeropuerto. Fue el primer contacto con el idioma", relató.
Aseguró que la primera semana fue complicada. "Hablo un poco de alemán pero cuando preguntaba, en general,no entendía la respuesta. A partir de la segunda semana me fui familiarizando con el idioma. Era inevitable no hablarlo o escucharlo y era la única herramienta que tenía para comunicarme".

Un salteño en Alemania

Javier se sintió cómodo como salteño y argentino. "Más allá de las cuestiones políticas y económicas que tiene la Argentina, hay gente que hizo mucho bien en el exterior. Como está de moda, conocen a Messi, pero también hay gente que conoce a Piazzolla, Gardel, Atahualpa y Mercedes Sosa. Me sentí contenido por las cuestiones culturales que pasan dentro del país y que afuera son bien vistas. En Colonia uno conocía la zamba de Valderrama, del Cuchi Leguizamón", manifestó.
Aseguró que le encantó la sociedad alemana y conoció gente que le permitió estar en su casa tanto en Frankfurt como en Colonia. "Vi cómo es el funcionamiento y la mentalidad. Ellos salen de su casa a la mañana con los horarios bien pautados. Saben a qué hora pasan los trenes y tranvías. Lo mejor es que el transporte público anda en horario, no como acá, que estás a la buena de Saeta", sentenció.
Le sorprendió la cantidad de regulaciones que hay. Por ejemplo, se multa al peatón que cruza un semáforo en rojo con 50 euros y aún más si lo hace delante de niños o niñas. No se puede tomar un baño después de las 22 en un edificio de departamentos. "Si bien algunas regulaciones también están acá, son pocos quienes cumplen y controlan", observó. No se escucha música fuerte en ningún momento, ni siquiera los fines de semana, y nadie grita en la calle. "Frankfurt tiene el segundo aeropuerto más grande del mundo y me costaba dormir con tanto silencio, incluso en el microcentro, donde vivía", ilustró.

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