Escuchan música fuerte con auriculares enterrados en sus oídos porque no quieren saber nada de lo que pasa a su alrededor. Y saben que no es bueno, pero relativizan el seguro daño que los años le pondrán en sus oídos. Ni sospechan siquiera que los estudiosos del tema aseguran que es una generación que va a tener problemas de audición 10 o 20 años antes que la generación de sus abuelos.
La conclusión, aportada por Paula Médici, presidenta del Colegio de Fonoaudiólogos de Salta, está en sintonía con el alerta de la Organización Mundial de la Salud, cuando sostiene que más de 1.000 millones de jóvenes en el mundo escuchan música "demasiado alta". El martes fue el Día de la Audición y con ese motivo, el Colegio de Fonoaudiólogos de Salta intensificó el trabajo de prevención que realizan en forma permanente a través de charlas, talleres, visitas a entidades y trabajo conjunto con otras instituciones. Su presidenta, Paula Médici, remarcó la importancia de hacer hincapié en que "este tipo de enfermedades discapacitantes".
La especialista aclaró que de los dispositivos que usa la mayoría de los chicos, el intrauricular es el más nocivo porque está en contacto directo con el oído medio. "El tímpano es una membrana cuya función es amortiguar los sonidos. Cuando las personas usan intrauricules las ondas sonoras superan el reflejo del tímpano y produce lesiones a nivel de las células del oído medio y producen traumas acústicos, (zumbidos) que son una lesión", explicó Paula. Y advirtió: "La permanente utilización de los intrauriculares hace que se produzcan lesiones, por lo que estamos ante poblaciones de futuros hipoacúsicos".
La fonoaudióloga local destacó que "generalmente, la hipoacusia comienza a los 50 años, pero los chicos deben saber que el abuso de estos aparatos dentro del oídos les adelantará la aparición de esos problemas 10 o 20 años".
La presidenta del Colegio de Hipoacúsicos anticipó que están trabajando en un proyecto para que en los auriculares e intrauriculares se advierta sobre las consecuencias del mal uso, similar a la que los cigarrillos tienen con el cáncer. "La cuestión es generar conciencia de la seriedad del problema, porque creemos que no se está viendo en su real magnitud".
La OMS estima que los riesgos se deben al uso imprudente de reproductores MP3 y teléfonos inteligentes, y a los niveles de ruido nocivos en clubes, discotecas y bares.
En clubes nocturnos, discotecas y bares, los niveles medios de ruido pueden oscilar entre los 104 dB y 112 dB y, según los parámetros que marca la OMS, a partir de los 15 minutos ya no sería seguro. Lo mismo ocurre en las instalaciones deportivas, donde el nivel de ruido oscila entre los 80 dB y los 117 dB.
La OMS sugiere a los gobiernos imponer estrictas normativas sobre el ruido en los lugares públicos, y que los dueños de discotecas y bares bajen el volumen de la música. Para hacerse una idea de la alta exposición que soportamos debido a nuestros hábitos culturales y de ocio, basta saber que en 15 minutos de música a 100 dB, una persona se expone a niveles de ruido similares a los que absorbe un trabajador industrial en una jornada de 8 horas trabajando en un entorno sonoro de 85 dB.
Otra opinión especializada
Consultado al respecto, el otorrinolaringólogo salteño Ricardo Arabel, confirmó que en Salta se trata de un problema "causado principalmente por la falta de información. Se considera que una persona puede soportar un nivel máximo de exposición de 85 decibelios (dB) durante de 8 horas sin riesgos", dice el experto.
"Por desgracia, los teléfonos celulares y otros dispositivos portátiles no tienen mecanismos de supresión ante posibles excesos; ni siquiera una explicación respecto a los daños que pueden provocar y que son irreversibles", advierte Arabel.

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