"Apreté el botón, hice un reset a mi vida/ Me paré nuevamente en la línea de salida/ Esta vez correré con firmeza y con cuidado/ Para no tropezarme como hice en el pasado". La misericordia es un atributo divino al que el cantante español Kike Pavón (30) pone en palabras empáticas. "Empezar de nuevo" se llama el tema del que hemos extraído estas líneas y también la gira que lo trajo a Salta ayer. De visita en El Tribuno comentó que no solo se trata de un hit que lo volvió popular, sino de un mensaje con el que se identifica y a través del cual busca inspirar.
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"La Biblia dice que la misericordia de Dios te deja todos los días empezar de nuevo y nos gusta recordárselo a la gente, que no suele levantarse cada día como si fuera una nueva oportunidad, sino que viene enlastrada de los fracasos de días anteriores", señaló. Kike es hijo de pastores y tiene dos discos editados "Cielo sobre Tierra" y "Diseño original". Sus padres sirven en la Comunidad Cristiana Integral con sede en Madrid, y formado en este ámbito creció consustanciado con profundos conocimientos bíblicos y experiencias pastorales, por lo que su proyecto de vida alió la fe y el amor por Dios y por la música. Recordó que desde "la época de los casetes" oía reiteradamente la misma canción hasta que un tío suyo, hastiado de tanto rebobinar y rebobinar, se la grabó en la misma cinta de principio a fin. Se trataba de "Gili Meod", un tema en hebreo cuya letra Kike desconocía, pero que le generaba una inexplicable conexión. También escuchaba a Marcos Witt, Juan Carlos Alvarado, Daniel Monteros y Miguel Cassina, uno de los pioneros de la música cristiana de cuya banda Kike tomó parte. "Esa generación fue muy importante porque veníamos de un estilo un poco antiguo y ellos nos abrieron la puerta de que la música cristiana no es un estilo, sino un mensaje", dijo. Este género es particular porque se hace popular desde medios de comunicación y discográficas también cristianas. Ello provoca que los sectores seculares no le den tanta difusión.

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En palabras de Kike "esto es un poco discriminatorio, aunque tampoco lo juzgo, porque lo comprendo. Con eso de crear nuestros periódicos, radios y canales de TV, creo que se volvió una pescadilla que se muerde la cola". Por ello a él, que se ha ganado el vivir de la música y realizar giras internacionales, le gustaría visibilizar la calidad del género. "Tengo muchos amigos músicos. Soy amigo del genio de Coty, del pianista de Pablo Alborán, y ellos me respetan mucho y a mí me gustaría que desde otros ámbitos también respetaran la calidad de la música. Si es mala pues que lo digan -que no me gustaría que nos aplaudan de gratis-, pero no que por que no dice lo que la gente le gustaría que dijera se le cierren las puertas en muchos medios de comunicación", expresó. De acuerdo con su visión, se trata de mirar la música sin prejuicios. "Muchos amigos me dicen: 'Oye, sois muy buenos, ¿por qué no hacéis música normal?' y me anotician de que no hago música normal. Si Shakira,con todo el respeto que me merece, puede cantar que 'es bruta, ciega, sordomuda, torpe, traste y testaruda' ¿por qué yo no le puedo cantar a la esperanza de Jesús, a que es fácil amar a Dios? Me gustaría romper con el tabú de que si le canto a Dios nadie me puede oír", añadió.
Los recitales de música cristiana tienen la particularidad de elevarse como un clamor y es un aspecto que Kike siempre resalta. "La oración es una manera de comunicarse. Es una conversación y puede parecer extraño porque hablas con alguien al que no ves, pero Dios nos habla de muchas maneras. Aparte de la Biblia, nos habla en los detalles de la vida, si uno está atento. Hay días en que uno necesita un padre y Dios es un padre, otros en que necesita un amigo y es un amigo, y eso es lo bonito de la oración, que Dios no es solo una cosa para mí, sino muchas porque siempre me brinda lo que necesito", definió. Kike vino por primera vez a Argentina en abril de 2015 y desde entonces ya ha visitado nuestro país cinco veces y para 2017 proyecta venir en tres ocasiones más. "Una palabra que define muy bien al argentino -y que solo se usa aquí- es 'canchero'. El argentino es muy de cantar apasionado, lo hace en el campo de fútbol, en el estadio, con su banda, y eso hace que se genere un ambiente muy bonito. Viajamos por Latinoamérica y en no todos los lugares hay conexiones culturales tan fuertes como con Argentina y México", describió. Justo esa existencia -crónica y hazaña- de andar por tantos lugares le ha hecho volver el rostro hacia el ser humano y también nacer una inquietud.
"Me preocupa que la gente se vuelva exitista, que viva a través de una pantalla una vida de mentira y se pierde la humanidad. Me da miedo y lo veo en mí: en cómo me hablan de los likes de los millones de visitas y nadie me mira a mí, a la persona. Mientras que si uno abre la Biblia ve que Jesús se sentaba al lado de una prostituta para decirnos que lo que está dentro de esta chica está por encima de sus errores, que la gente está por encima de la moda y del momento", concluyó.


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