Casi siempre los cuentos nos involucran en sus escenas, con sus personajes más armónicos y con los más desopilantes. Los amamos, los detestamos. Ha pasado últimamente con el éxito de la telenovela turca "Las mil y una noches", de Canal 13, que mezcla los velos del mítico cuento oriental con una trama muy actual que se desarrolla en Estambul.

Esta novela tiene la magia del cuento que la nombra y ha cautivado la pantalla chica de Argentina. Ya no solo muchos niños nacidos el año pasado se llaman Onur, Sherezade y Kerem, sino que los salteños están cada vez más aficionados a la pipa de agua, narguile o arguile, tales son sus nombres más comunes, que han convertido al paseo de la Balcarce en un verdadero gran bazar, donde los amigos se juntan alrededor de la preciosa silueta de la pipa, para anotar en la lista de los placeres esta nueva experiencia.

"Dicen que antiguamente, en un paraíso de cuentos, vivía un rey llamado Sasariya que dominaba la tierra y el cielo. El rey no creía en las mujeres porque siempre lo traicionaban. Al final del día, mirando la profunda oscuridad de la noche, murmuraba: 'amigo, no creas en las mujeres, ríete de sus promesas...". Sasariya cada noche llevaba a una mujer a su cama y cuando amanecía le cortaba la cabeza. Un día eligió a Sherezade, la preciosa hija un hombre de buen corazón y la llevó a su cama. Iba a hacer que le cortaran la cabeza al amanecer pero Sherezade comenzó a contarle un cuento... y el rey quedó sumergido en sus ojos oscuros y en sus palabras más dulces que la miel. Caían perlas de la boca de Sherezade y Sasariya pensaba: qué encantadora, qué fascinantes las cosas que cuenta... Después de mil y una noches de cuentos de Sherezade, Sasariya recobró la fe en el amor y pudo decirle: te amo desde el momento en que te vi...".

Embelezados por esta historia milenaria recreada en la novela, movilizados por la curiosidad o simplemente sorprendidos por la originalidad de una nueva oferta, los salteños llegan a los dos únicos bares que alquilan narguiles: Bourbon (en la Balcarce) y Picado Fino (en Deán Funes 169), y hasta se ponen en lista de espera para fumar entre amigos la pipa de agua.

Nico, "El Hippie", tiene 22 años y trabaja en el bar Bourbon subido a los rollers. Dice: "Son ya parte de mi cuerpo, he llegado a tener dos pares de rollers y uno de zapatillas". El dueño del bar, Néstor Adet, tiene ascendencia árabe y hace unos años le quiso dar una impronta al bar; entonces empezó a ofrecer narguiles. "Compró siete pipas para alquilarlas a los clientes y llamaron tanto la atención que muchos pensaban que vendíamos droga. Tuvimos que dar explicaciones y clases magistrales sobre tabacos saborizados. Lo seguimos haciendo", contó Nico.

Así empezaron los salteños a pedir la pipa de agua, "los viernes y sábados nos quedamos sin narguiles para alquilar. La gente se pone en lista de espera porque es una experiencia diferente". Cada narguile se alquila por $70 con el tabaco y tres carbones. Bien usada, la fumata dura hasta una hora y media. Según Nico, el sabor preferido por los salteños es manzana doble. Pero la variedad es increíble.

La pipa
de agua

Pipa narguile, conocida en Estados Unidos como hookah, en Europa como shisha, o también como narguila, cachimba o arguile. En todos los casos se trata de una pipa de agua de origen oriental utilizada para fumar tabaco húmedo con melazas de sabores muy variados.

Florencia y Juan
Calentando una noche helada de julio con el narguile sobre la mesa, los amigos fumaban la pipa de agua con tabaco sabor a manzana. Juan dijo: “Es la primera vez y me siento Burhan, mi favorito de ‘Las Mil y una noches’”.

Néstor, el dueño
Néstor, mirando un partido en pantalla gigante, desafiando el frío con el calor de la pasión futbolera, con la pipa en la mano “tabaco con sabor a frambuesa. Rico, tranquilo”, contó el dueño del bar Bourbon. ¡Y si él lo dice y lo hace...!

Nico, el Hippie
El mozo sobre rollers contó que “una innovación del bar es fabricar narguiles para venderlos. Son medianos a grandes y cuestan entre 1.200 y 2.500 pesos. El tabaco saborizado, por caja chica, cuesta entre 70 y 100 pesos”.






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