De decires con la voz y variopintos instrumentos. De canciones que reinventan un género y nos atraviesan. Así es la música de Mariana Baraj, invitada hoy por El Tribuno para hablar de coplas. Es que hoy se conmemora el Día de la Copla, en homenaje a Ariel Petrocelli, autor de "La bagualera", "Cuando tenga la tierra", "El Antigal" y "Andar la vida", entre otras importantes composiciones de nuestro cancionero popular.
Baraj, una coplera distinta, que se deja fluir con la música y le da aire y melodías nuevas, tiene mucho qué decir.

¿Cómo llegó a vos la copla? ¿Cómo te nutriste de algo que debe haber sido muy ajeno en tu niñez?
Llego a través de los trabajos de recopilación de Leda Valladares, Grito en el cielo 1 y 2, y me cautivó. Estaba en plena adolescencia y me generó tanta inquietud que comencé a buscar material escrito y grabaciones, y así empece a cantar sobre los discos, emulando la forma de cantar de los copleros con esos saltos tan particulares y característicos de la copla.

¿Cómo definirías tu forma de reinventar la copla?
Como la copla es un canto tan despojado y rústico, en todos los casos intenté que esa organicidad no se pierda y comencé a mixturarlas con ritmos folclóricos, muchos de ellos poco comunes, por eso creo que mi aproximación al género de canto con caja tiene que ver con una búsqueda personal.
Me gusta el género puro, pero creo que la copla es muy maleable y puede incorporarse de manera natural a muchos estilos musicales, por eso las incluyo en música con color pop, rock y jazz entre otras.

¿Pensás la copla como una expresión que atesora la cultura de un modo especial?
La copla es una expresión muy noble de nuestra cultura y que nunca perderá la frescura. Es un canal de expresión muy grande y refleja muchas facetas de la vida de nuestra gente. Es una manifestación que se mantiene viva. Para mí, fuente inagotable de inspiración.

Una vez contaste una historia de una coplera que te inspiró mucho, que conociste en un viaje...
Ella es Julia Vilte, pastora y coplera de Angastaco, con quien hicimos el documental "Esta cajita que toco tiene boca y sabe hablar", que cuenta su vida y luego se van sumando copleros de diferentes lugares del Noroeste. Luego escribí para ella la zamba Pastora.

Siendo la copla una expresión de tradición oral. ¿Cómo hacés vos tu trabajo de recopilación?
Vine trabajando en mis primeros discos sobre coplas ya recopiladas, pero me interesa estar atenta porque la copla aparece sin avisar y es ahí donde intento hacer algún tipo de registro. No me considero una recopiladora, ya que ese es un trabajo particular, muy interesante y atractivo pero al que hay que dedicarle un tiempo del que ahora no dispongo.

¿Tenés coplas de tu autoría?
Actualmente estoy muy enfocada en la composición y la forma de la copla está muy presente. Para mi próximo disco, "Vallista", escribí unas coplas llamadas Aguacero, que canto junto a Gustavo Santaolalla.
"Espinoso como el churqui/ tenés ese corazón/ a veces sos dulce ceibo/ y otras amargo limón. /Cuídame un poquito me puedo volar.../ Cuídame un poquito...".

¿En tus viajes escuchaste otras expresiones similares que te hayan recordado la hondura de la copla?
Sí, hay mucha música folclórica de diferentes lugares que tienen la misma esencia. Algunas músicas flamencas, japonesas y africanas tienen en mí el mismo efecto que la copla: me estremecen.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora