La glorieta "Federico García Lorca", de la capitalina plaza 9 de Julio tiene secretos que, a menudo, gusta compartir con el arte. El baile, la música y el recitado brillan cuando ella abre su corazón y deja que suban hasta su escenario circular, reducido en dimensiones, pero amplio y abierto en sensaciones.
A pesar de que al lugar se lo promociona por sus milongas tangueras de los sábados a la noche, el resto del tiempo es ocupado por jóvenes que practican break-dance, hip-hop y despliegan su rap denominado "de la calle".
Contestatarias, reflexivas, lúcidas y críticas de su realidad, las letras se articulan con los movimientos de sus cuerpos en donde intentan romper todas las estructuras establecidas.
En algunas jornadas llegan a ser hasta 60 jóvenes los que se reúnen allí, sobre la calle Zuviría. Ya conformaron su propia tribu social, con su lenguaje, vestimentas y rituales de comportamiento que los distinguen y los hacen particulares, especiales.
Se apropiaron de ese espacio urbano que los aglutina y contiene desde hace más de 14 años.
"Yo hago letras que hablan sobre nuestra realidad y mis rimas tienen alto contenido de protesta contra el Gobierno y las injusticias que sufrimos los chicos de la calle", le dijo a El Tribuno Luciano, más conocido "Lucky". Se trata de un joven cordobés que salió a recorrer la vida por el país hasta que descubrió la glorieta de la calle Zuviría y eso detuvo su andar.
"Cuando ví la movida que hay acá decidí, por ahora, quedarme y compartir este espacio con los chicos", concluyó Lucky. Pero sin dudas que el que tiene todo el consenso es Jorge, apodado el "Amarillo".
"Se trata de una danza urbana que forma parte de la cultura hip-hop y que surgió en las comunidades afro-americanas de barrios neoyorquinos como Bronx y Brooklyn en la década del 70", nos instruye el Amarillo.
"Nosotros no queremos giladas acá. Nada de drogas ni alcohol cuando compartimos nuestro arte en la Glorieta. Si alguno trae algo raro yo me encargo de sacarlos, porque no queremos darles pretextos a la Policía para que nos saquen", aclara.
Los chicos cargan con los prejuicios de ser indicados como los "vándalos", sin embargo ellos cuidan su espacio y no quieren grafitis, peleas ni sustancias prohibidas.
En ese sentido, muchas de las letras de su rap están dirigidas a la autoridades y a la Policía porque siempre los están desalojando de es lugar.
Sin embargo, no se constituyen como un grupo cerrado. Se abren a recibir turistas, comparten con las otras expresiones culturales y urbanas y no tienen demasiados problemas en aceptar a los curiosos. Un crisol digno de ser indagado y analizado para intentar comprender los intersticios de los comportamientos juveniles.


Hoy, milonga con orquesta


Como todos los sábados desde hace cinco años, la plaza 9 de Julio se vestirá de tango para recibir a la bailarines, turistas y amantes de la música ciudadana en la popular Milonga de la Glorieta.
La particularidad de esta noche es que habrá música en vivo de la mano de la joven banda Palotanguero Quinteto, integrada por Miguel Moya en bandoneón y voz, Julio Bejarano en contrabajo, Darío Saiquita en guitarra, Luis Villegas en teclado y Alexander Urushadze en violín.
Arranca a las 21 y los bailarines llegan espontáneamente con el afán de abordar al musicalizador, siempre dispuesto a complacer los pedidos. Luego será el turno de la orquesta con una selección de temas que le harán sacar brillo a la pista. La milonga placera se ha convertido en un espacio donde jóvenes y no tan jóvenes se concentran a bailar el 2 x 4 sin necesidad de tener pareja, ya que los más avezados invitan a bailar y transmiten su experiencia y enseñanzas.
Fue declarada de interés cultural por Senadores y el Ministerio de Cultura.

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