El hombre que empezó a estudiar música a los 12 años es Matías Albornoz. Hoy, cuando suba al escenario con Dios Salve a la Reina, será Roger Taylor, el baterista de Queen. Esta noche, la mejor banda tributo a los dueños de una "rapsodia bohemia", actuarán en Salta. Compartirá la magia de sentir que Freddie no ha muerto desde las 22, en el Teatro Provincial (Zuviría 70).
En una entrevista con El Tribuno, Albornoz contó algo del detrás de escena del grupo, de su carrera en la música y de toda la ilusión que se puede recrear desde una puesta en escena y la interpretación estudiada y exquisita de las canciones de los ídolos.
Vea qué dice, porque lo que continúa es el show. El show debe continuar...


Contanos sobre la presentación de Dios Salve a la Reina en Salta...


El espectáculo que venimos haciendo este año es una recorrida por casi todos los discos de Queen. Hay canciones que son para nosotros un gusto que nos damos y para aquellos que son muy fanáticos de la banda son temas no tan conocidos y después hay canciones que son las que no pueden faltar nunca, conocidas por quienes no son tan fanáticos, como Rapsodia Bohemia, Love Of My Life, We Will Rock You y We Are The Champions.

¿A vos particularmente cuál es la etapa de Queen que más te gusta o más disfrutás?

Disfruto mucho de hacer las canciones de la vieja época. De Queen 2, por ejemplo. Pero también me gusta mucho cuando la gente escucha Rapsodia o We Are The Champions o esas canciones que son como himnos porque la reacción que tienen a uno le llega y le hacen sentir una emoción tremenda arriba del escenario.

Ser la mejor banda tributo a Queen les da una responsabilidad grande. ¿Eso los obliga a ser muy rigurosos en la puesta en escena para que sea casi idéntica la interpretación? Casi no hay lugar para ponerle un toque personal, ¿no?

La verdad que la responsabilidad es enorme y no es fácil. Pero la idea de la banda es transportar al público a la época en la que Freddie brillaba en el escenario y crearle la ilusión de que está viendo al Queen original. Entonces se trabaja mucho en cada detalle y en hacer exactamente lo mismo que hacían ellos para no romper con esa ilusión y esa magia. Cuando vemos esa reacción en el público que se emociona creyendo que está viendo a Queen también nos emocionamos y nos ponemos muy contentos. Nos termina llenando el alma porque es lo que buscamos. Es como un viaje en el tiempo que le brindamos a la gente para que tenga la ilusión de estar viendo a la banda original.


¿Por dónde pasa el reinventar el espectáculo? ¿Tiene que ver solo con la puesta en escena y la elección del repertorio?

Sí, quizás sí, pero siempre hay algo que vamos encontrando. Vamos haciendo distintos shows. Por ejemplo, el año pasado hicimos una versión de un show que ellos habían hecho en el 86 o el espectáculo Queen Sinfónico. Así uno va encontrando diferentes cosas que te mantienen bastante motivado y trabajando mucho en esto. Todavía vemos que hay mucho material de Queen. Siempre le encontraremos otra vuelta al espectáculo.


¿Hacen el ejercicio actoral de meterse en los personajes de los músicos a los que interpretan?

Hacemos esto hace tanto tiempo, desde 1998, que lo vivimos quizás un poco más relajados porque ya tenemos muy asimilados los movimientos de cada uno. Tratamos de relajarnos y dejarnos llevar por eso que hemos adquirido en el tiempo de trabajo. Creo que eso es lo mejor para que no sea sobreactuado ni fingido. Cuando lo ves al cantante estás siempre disfrutando y suelto y como dejándose poseer por Freddie arriba. Esa es nuestra manera de subir al escenario.

Y no es un tributo a cualquier banda. Es un tributo a una que tiene una energía muy muy fuerte...

A veces no nos damos mucha cuenta de lo que se ve desde el otro lado, pero la respuesta de la gente sí nos sorprende y, vuelvo a repetir, nos llena de energía.

Queen tuvo muchas etapas de búsquedas musicales muy distintas. Un espectro musical muy grande... Imagino que eso también es como un desafío para ustedes...

A nosotros lo que nos atrapa de Queen es eso: la diversidad de géneros y la complejidad que tenían las canciones y las interpretaciones. Es un desafío muy grande que se nos presenta porque además tenemos el objetivo de hacerlo de una manera que se le parezca lo más posible. Y de alguna manera es como estudiarlo tomándolos a los músicos de Queen como nuestros maestros, a quienes tenemos que seguir.

Contanos un poco sobre tu carrera en la música...

Yo arranqué a los 12 años. Conocía a mi profesor de música por la familia y le pedí que me enseñe a tocar la batería. Arrancó enseñándome cosas básicas y una vez que ya tenía algo aprendido me dijo que saque algunos temas de Queen. Ahí fue cuando conocí realmente a esta banda. En 1998, Pablo (el Freddie de Dios Salve a la Reina) y yo estábamos en otra banda que se separó y ese año conocimos a los otros músicos que hoy integran esta banda. Al principio hacíamos algunos covers y algunos temas propios, otros del rock nacional, pero después pensamos en juntarnos con músicos que compartieran este gusto por Queen. Los conocimos a Ezequiel y a Francisco (guitarrista y bajista), fanáticos también y decidimos hacer sus canciones en un principio y cuando vimos que resultaban muy bien estos temas, comenzamos a tomarlo más en serio y a trabajar con las cuestiones de imagen, sonido y a hacer todo lo que seguimos haciendo hasta hoy.

Y no se imaginaban todo lo que venía...

No y tampoco era nuestro objetivo, se fue dando naturalmente...

En un mundo paralelo, en el que pudieras ser el baterista de Freddie Mercury y tocar con él. ¿Cuál canción te gustaría que fuera?

(Piensa...) Death On Two Legs es un tema que quizás no es muy conocido pero que a mí me divierte mucho tocar. Bohemian Rhapsody te diría que es también una de las canciones que más disfruto.

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