Esta noche a las 21.30, en El Teatrino, Alvear y Latorre, se presenta la cantante Sofía Viola. Lo hará junto a su "socio" de sonido, Ezequiel Borra.
Entre otras canciones de todo su repertorio, Sofía viene a presentar canciones de su último disco, "Júbilo", donde reúne ritmos del continente.
"Voy a ir a Salta con un repertorio variado, sacando canciones de todos los discos, nuevas, modernas, nunca se sabe bien la lista que vamos a hacer en el escenario. Además, la gente pide. También armamos la lista según van bajando las canciones al espíritu", cuenta en una charla con El Tribuno.

Aunque mechada con otras artes, Sofía siempre hizo música. Su padre, el conocido trompetista Pollo Viola, le hizo conocer la trompeta desde siempre, antes de ir a primer grado ya tocaba. Y aunque no concluyó su formación académica, pasó por el conservatorio solo para darle una base a esa necesidad de cantar que siempre estuvo presente en ella. En Salta ya conocimos sus canciones cuando el año pasado se presentó con Ezequiel Borra, quien también estará compartiendo el escenario de El Teatrino esta noche.
Son parte de esta nueva generación de cantautores que nos traen un sonido propio en medio de tanta musiquería que proponen las difusoras globalizadas de la actualidad. "Con Ezequiel trabajamos juntos en Buenos Aires, con mi banda o con la de él. Él fue el productor de 'Júbilo', en fin, siempre estamos muy en contacto", cuenta.
Según Sofía, sus canciones vienen "con lo que vivo día a día, con lo que veo, con lo de ciertos momentos. También interviene la literatura... Pero finalmente siento que una canción está hecha cuando la acepto y la comparto con los demás. Bueno, hace mucho que no hago canciones, así que casi no me acuerdo", asegura.
En su canción "Menstruatango" ofrece una letra diferente: "Una vez al mes, me pongo como loca / Una vez al mes, me visita don Andrés / Los nervios de la nuca si llega un poco tarde / Si tarda ya dos días, me pongo a llorar / Y duele adentro mío, dolor desesperante / Mi humor se va al carajo, maldita menstruación / Me haces pasar vergüenza si tengo ropa clara / Suspendo hasta mis clases de canto y natación / Las trompas de Falopio se enroscan como cobras / Si yo estoy ovulando, te mando a cagar / Y voy pa' la farmacia a buscar toallitas / No tienen con alitas... Mejor me pongo un ¡tampón!". Pero todo nace de la mezcla de su vida diaria con su amor por el folclore latinoamericano, con preferencias sobre las chacareras y el tango. Con una clara influencia de Violeta Parra y la cueca chilena, disfruta de la música colombiana, venezolana, la caribeña, "¡de todas!", especifica."Actualmente está reviviendo la identificación con el territorio nuestro. Una vuelta al hecho de cantar. Es algo primitivo casi, una guitarra frente a alguien, ese sonido de madera, el árbol que se hizo guitarra... Además, llega así de un modo más amable al oído y a la sensibilidad de la gente, sin plástico de por medio. Yo disfruto más del conciertos íntimos que para grandes multitudes, tanto para darlos como para escucharlos", dice. Cuenta que hoy escucha a nuevos cancionistas como la chilena Evelin Cornejo, Jazmín Esquivel, Nano Stern, con quienes se conecta por ese canal invisible hecho de vibraciones sutiles que llamamos música.

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