Eran las 23.50 horas en el Hotel Faena. La presencia de Charly García se hacía esperar (como en tantos recitales donde uno dudaba si comprar la entrada garantizaba ver al prócer del rock nacional). Aún no había llegado el agasajado, pero los invitados de lujo estaban todos en sus posiciones.
Fito Páez, Juanse, Willy Iturri (el baterista de la primera época solista de García, que luego conformó GIT) Hilda Lizarazu, Fabiana Cantilo, sus músicos chilenos, y el infaltable Fabián Zorrito Von Quintiero aguardaron la llegada del maestro para así tocar influidos por su hechizo. Y así fue: anoche, en el lujoso hotel, el genial e irreverente músico que le abrió las puertas al rock nacional engendró un conjuro emocional para el deleite de los presentes.
Sonaron algunos himnos como Cerca de la revolución y un puñado de las nuevas canciones que Charly dará a luz con su próximo disco, el sucesor de Kill Gil (2010): de un sonido más suave y tranquilo comparado con la última etapa.
"Fue uno de los mejores cumpleaños de Charly", sentencia el Zorrito Von Quintiero, -básicamente- el creador del evento que asistieron, además, algunos famosos: los Ortega, Nicolás Repetto y Florencia Raggi, su amigo Nicolás Cuño, el productor José Palazzo y la abogada Karina Bardiani. Claro, hubo otros músicos de alto calibre que no participaron de las zapadas, esas bien respaldadas de mística musical. Pedro Aznar, David Lebón, Gillespi, Palito Ortega, León Gieco, Raúl Porchetto y Roberto Pettinato, por ejemplo, prefirieron disfrutar del show de García como buenos espectadores, bebiendo algunos buenos cocktails o degustando una rica comida. "Algunos no estaban de acuerdo en esa posición de '¡Que Charly toque!' Nunca sabés si Charly tiene ganas de tocar o lo obligan", detalló uno de los invitados de la exclusiva fiesta.
La celebración arrancó a las 21 y recién a la medianoche arribó Charly, erguido, caminando, dejando atrás la silla de rueda que últimamente lo ayudó a trasladarse. Así, el prócer del rock disfrutó la velada -con una notable mejoría en su salud- hasta pasadas las tres de la mañana.
El hombre del bigote bicolor, que en los '80 se cansó de hacer canciones de protesta y se vendió a Fiorucci, eligió para esta velada su marca de indumentaria preferida por estos tiempos: Key Biscayne. "Impecable, como un rockero elegante y londinense, lució un saquito crudo con solapa negra, un chupín negro y zapatos de los '90 reactualizados con una remera larga, más larga que el saco que portaba", cuenta Cuño, quien siempre se encarga de vestir al creador de Sui Generis, La Máquina de hacer Pájaros o Serú Girán para sus eventos más importantes.

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