"¿Un vicio mío? El tequila". Así, sin rodeos, Paulina Rubio jugueteó con las sospechas que, del otro lado de la pantalla, iban surgiendo. Y es que, invitada al programa español El Hormiguero 3.0, la "chica dorada" se mostró tan bulliciosa, errática y embriagada de alegría, que muchos creyeron ver un cierto halo etílico en su talante.

Apenas ingresó al estudio, la cantante mexicana comenzó a dar saltos, bailar, gritar y hasta se animó a "torear" a Pablo Motos, el conductor.

Luego, durante la entrevista, jugueteó con sus lentes oscuros, gesticuló tanto como pudo y pidió que le sacaran un piano que sonaba de fondo. En definitiva, demasiado alocada y con muy poco buen gusto.

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