El arte de magia es lo inexplicable. El mago produce fenómenos que contradicen hechos naturales. La audiencia pronto cae en el trampantojo. Diestro, él sugestiona mentes, emociones y espíritus. Hasta el escéptico se rinde porque el mago es un intermediario entre las fuerzas invisibles y los hombres.
Esta noche, a las 21, en la Casa de la Cultura los salteños probarán su capacidad de asombro.

"Conectados" es el nombre del show que los convoca desde una publicidad en penumbras en la que un hombre sujeta un juego de cartas. Detrás del mazo desplegado, los verdes ojos de Adrián Lacroix (31), el hechicero. "Para mí las cartas crean una atmósfera especial. Había un mago vienés que decía que el mazo es como un libro sin hojas a las que mezcla el viento para contar una historia distinta cada vez, y es una imagen muy poética", le dice Adrián a El Tribuno, a horas del show. Él nos recibe en el hotel donde se hospeda en Salta. Su mirada es inteligente y despejada. Sus manos, con tendencia natural a manipular elementos como elásticos, cucharas y cartas, acompañan teatralmente sus palabras.

El ilusionista español Jorge Blass apuntó una vez que la magia no está en el truco, ni siquiera en el mago, sino en la mirada de un espectador ilusionado. Y nuestra ilusión en la charla es saber cuánto de don, cuánto de habilidad y cuánto de secreto componen esta veracidad maravillante. Aunque no olvidaremos que conocer las causas extingue la magia.

Adrián cuenta que esto empezó a gustarle a los ocho años cuando, haciendo zapping, dio con los especiales del estadounidense David Copperfield por canal Trece. Nunca había visto a un mago actuar en vivo ni en un cumpleaños. Pero entre la parafernalia de Copperfield atravesando la Muralla China o haciendo desaparecer la estatua de la Libertad, Adrián se enamoró sin remedio de la parte esencial del todo: Copperfield creaba trucos con unas banditas elásticas y traspasaba un papel con un lápiz. "Me encantó ese concepto de agarrar un elemento cualquiera y simular una especie de milagro", define hoy. A la familia le pareció que un hobbie de esta índole se ajustaba a cierta noción de normalidad y le fomentaron el gusto recién adquirido con juegos y libros de magia. Pero un Adrián adolescente se siguió interiorizando en la magia, adentrándose en su infinidad y su misterio hasta tomarla para sí como vocación y profesión.

¿Qué pasó en tu casa cuando dijiste: "Voy a ser mago"?
Es un camino poco tradicional y cuando le dije a mi padre: "Voy a ser mago", él me dijo: "Tenés que estudiar. Primero recibite de algo y después, eventualmente, puede ser tu hobby". Y eso tiene que ver con el sistema educativo que está generado de tal manera que las personas reprimen ciertas facetas. Uno acostumbra oír: "¡Cómo este chico puede decir cosas tan ocurrentes con esa edad!". Yo creo que las tenemos todos, pero de alguna manera se empiezan a callar esas voces. Aunque hay personas que sienten esa necesidad de seguir comunicándose igual que antes y recurren a algún deporte o arte, porque ya no pueden usar el mismo recurso. Entonces buscan de adultos expresarse de una manera más aceptada.

La tuya fue la magia...

Sí. La magia es el arte que encontré para seguir expresándome y para seguir viendo el mundo como un chico. A mi familia pude demostrarle que con esto me podía ganar la vida. A veces menos es más porque cuando más estímulos se tienen todo resulta mal. Por ejemplo, tengo amigos que han hecho cinco carreras distintas y nunca se conforman con nada.

Aunque tu show tiene un título sugerente, "Conectados", ¿qué querés comunicar?
La magia es como un puente para comunicar, entonces uso recursos de ilusionismo, alguna cosita de psicología y algo de hipnosis y sugestión previas para crear, a grandes rasgos, alguna cuestión que sea una experiencia única. El show tiene un concepto y es que todos estamos conectados no solo a lo que nos rodea sino también entre nosotros. Busco mostrar, a través de la magia, ese fenómeno de que lo que yo hago se manifiesta en otro lado. El caso más conocido es el efecto mariposa que dice que el aleteo de una mariposa en Tokio puede provocar un huracán en la otra punta. Es decir, cada acción tiene su reacción.

Nada más distanciado del mago que saca un conejo de la galera...
Por muchos años el mago se ha dedicado a hacer eso y entonces no ha prestado atención a la reacción del público ni a otras cosas que son muy interesantes. La gente tiene esa imagen muy presente del mago que va a hacer aparecer un conejo de la galera porque muchos magos se han dedicado a hacer magia para eventos y no se lo plantearon como magia teatral.

Tu show es muy participativo, ¿tomás de punto a alguno como otros magos?
Trato a la gente con mucho respeto y genero una cosa de complicidad en la que no hago quedar mal a nadie. Lo que pasa es que después empiezan a ver cosas increíbles y se dan cuenta de que esto no puede estar arreglado.

¿El público qué se lleva de la experiencia?
Creo que por un rato les reconforto el alma, pero soy solo un entretenedor. Para mí es bastante con que salgan con alguna duda o contentos. El mago Merpín dice que con que uno solo haya entendido el mensaje de la vanguardia que él plantea ya se siente bien porque es imposible que todos se pongan en la misma sintonía de uno.

¿Qué opinás del Mundial de Magia?
Yo no concibo la magia para competir porque sería como proponer un torneo para pintores. Tal vez se podría medir la técnica, pero también hay que tener en cuenta lo que el tipo quiso expresar...

¿Qué pregunta te hacés por las noches en relación con el universo insondable de la magia?

La verdad es que me hago la misma pregunta siempre y creo que otros magos se la han hecho, entre ellos David Copperfield. ¿Estamos transitando el camino adecuado o tendríamos que hacer otra cosa? Siempre llego a la respuesta de que sí, pero a veces pienso que tendría que hacer algo de más valor, como ser un médico por ejemplo o algo que aporte más a la sociedad. Y eso que en el inicio de los tiempo la medicina y la magia eran lo mismo. Luego concluyo en que el mago es tan necesario como un médico. Yo creo que la gente necesita volver a conectarse e ilusionarse porque está muy descreída de todo; sin embargo, les planteás una realidad diferente y los tipos se sorprenden a pesar de su actitud distante del principio.

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