Una reportera de milagros. Ella está ahí para registrar con su cámara un momento del que casi nadie tiene registro: el parto. Lucía Ramos Frías es una fotógrafa cafayateña y desde hace un año trabaja en esta idea que la enamoró desde el principio. Es una artista inspirada en la maternidad.
Desde hoy, a cuatro días del Día de la Madre, El Tribuno comparte las historias de artistas como ella, que dialogan con este instante fascinante a través de su obra.
"Desde que comencé a hacer fotografía se me puso en la cabeza la idea de hacer fotos de partos. Ni siquiera sabía que se hacía, de hecho no se hace mucho porque es difícil conseguir los permisos de los médicos y de las instituciones, sobre todo. Y también porque no es fácil mostrar las fotos, no todo el mundo te deja porque es algo muy íntimo", cuenta Lucía al inicio de la entrevista con este diario.
Comenzó a transitar el camino de la fotografía hace cuatro años. El fotógrafo Antonio Tita le dijo que lo acompañe a un casamiento en el que iba a trabajar y así fue surgiendo todo. "Sosteniendo el flash", cuenta ella. Más adelante tomó cursos y siguió capacitándose para dedicarse a este arte que hoy es su medio de vida.
Lucía Ramos Frías trabaja también en la revista Salta Bebé y la primera vez que hizo fotos de un parto tiene que ver con eso. En ese medio sus compañeros sabían que ella tenía esta inquietud. Entonces, una de las chicas que trabajaba allí estaba embarazada y le dijo que quería que le hiciera las fotos del nacimiento de su bebé. Hablaron con el médico y consintió la propuesta, pero había que conseguir el permiso de la clínica.
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Fotografía gentileza de Lucía Ramos.
Fotografía gentileza de Lucía Ramos.

La primera foto
"Cuando fue a tener a la bebé se le había pasado unos días la fecha de parto y la tuvo medio de urgencia. Entonces me llamó y me contó que había ido al médico por un control, pero que estaba a punto de entrar al quirófano. '¡Venite!', me dijo. Pero todavía no había permiso de la clínica". Lucía fue igual, llegó y el médico le dijo que espere unos minutos. "Mi amiga entró al quirófano llorando porque quería las fotos. Yo esperaba en la puerta y cuando habían pasado unos quince minutos pensé que ya no había posibilidades de hacerlo hasta que escuché el grito: '¡Que entre la fotógrafa!'. Entré con la cámara y ya estaban sacando la bebé. Fue rapidísimo", cuenta con una sonrisa enorme.
De un parto a otro, el trabajo de Lucía se torna una sorpresa constante. "Yo siempre me junto antes con las mamás. Si están mamá y papá y los dos van a estar juntos en el momento del parto, trato de juntarme con ambos para conocerlos y que me cuenten un poco sus vidas. La idea es mostrar una pequeña historia, en vez de ir, hacer la foto del parto y volverme a mi casa", relató.

"Mi milagrito"

Coinciden en la palabra "milagro". Es lo que dicen muchas mamás después del parto y es lo que Lucía subraya de este trabajo que la encontró -a ella y a su cámara- con muchas historias hermosas y distintas. "Me tocaron muchas mamás grandes, de más de cuarenta, que es difícil que lleguen a quedar embarazadas, que han hecho tratamientos y que lo reciben al bebé de una manera muy especial. Es como su milagrito. Todas me dicen eso: que es un milagro. Todos son distintos y yo, conociendo la historia, también trato de transmitir eso", expresó la fotógrafa.
"Lo que más, más me mueve es el primer contacto del bebé con la mamá. Sale el bebé y se lo ponen a la madre en el pecho. Todos los bebés nacen llorando y la madre los toca y se callan, es inmediato. Y es mágico porque la madre les habla y a veces, cuando es cesárea no los pueden tocar, porque están atadas, como crucificadas -que es algo que no entiendo- y cuando se lo llevan, el bebé vuelve a llorar un montón. Me encanta la parte del apego, ese primer contacto. Y cuando sale el bebé también es increíble. Ver el cordón, que hasta que lo cortan es algo que sigue ahí, unido a la madre, es muy emocionante", contó.
“Siempre pienso en el momento en el que ese bebé mire las fotos y vea a su mamá contenta, feliz”.

Y son historias llenas de momentos mágicos. "Me tocó dos veces presenciar algo que me encantó: que el neo, apenas nació, se lo prendió al bebé a la teta de la mamá. Eso no lo hace nadie prácticamente y deberían todos hacerlo por la ley de parto respetado, que muchos no cumplen. Eso es fundamental para el bebé. Durante la primera hora el apego con la madre es fundamental. Y cuando es una cesárea el bebé está recién después de una hora con la mamá y esa primera hora se pierde. Y ya lo alzó la abuela, el tío. Eso no debería pasar, el primer contacto debería ser con la madre", dice Lucía.
Una historia que le gustó mucho es la de una mamá que no podía quedar embarazada. Y adoptó una nena. Más adelante se embarazó y Lucía hizo las fotos del parto. "Ella ya me había contado su historia. ¡Y no sabés lo que fue el parto, no te imaginás lo que fue! Nadie se imagina la alegría que tenía esa mujer. No podía creer que tenía el bebé en sus brazos... Lo miraba, le hablaba, lo tocaba... Fue increíble. Decía 'es mi milagrito'", contó.
"La emoción que me genera suma. Por eso también es que me junto con la mamá y a veces el papá antes. Yo no puedo ir ese día y hacer las fotos e irme a mi casa porque me están pagando. De hecho, todos los primeros partos no los cobré. Era algo que tanto lo busqué y tanto quería hacerlo que no me interesaba cobrarlo", cuenta luego.
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Lucía Ramos muestra una de sus imágenes. Foto: Juan Barthe.
Lucía Ramos muestra una de sus imágenes. Foto: Juan Barthe.

Mirar para saber

Además de la parte técnica y artística, Lucía ha aprendido mucho acerca de la maternidad y de los derechos de las madres. "Yo ya estoy lista para ser mamá. Entre la revista (Salta Bebé) y los partos ya estoy lista para tener un hijo", dice risueña. Luego, sin tono de broma, cuenta que tiene algunos proyectos para mostrar su trabajo y transmitir mucho más que la mirada artística. "Con mis compañeras de la revista y una doctora con la que trabajo mucho, vamos a organizar una muestra para la Semana del Parto Respetado, en la que cada ítem de lo que significa ese tipo de partos esté ilustrado con una foto. Como para concientizar porque la mayoría de las mujeres no sabe cuáles son sus derechos y a veces no se trata a la madre con el respeto que se merece", adelantó.

Así nací yo

"Siempre pienso en cuando ese nene que retraté vea mi trabajo porque casi nadie tiene un registro de su nacimiento. Muchas veces las mamás no tienen fotos ni con la panza y muchas de las que retraté durante el parto me lo dicen. Pienso en el momento en el que ese bebé mire esas fotos y la vea a su mamá contenta, feliz", expresó Lucía.
Y recordó: "La primera vez que hice fotos de un parto fue el de una bebé a quien ahora les hice las fotos del primer añito. Y cuando vi los dos momentos caí en esta locura. Cuando Jazmín tenga 7 años más o menos me encantaría que me cuente qué sensaciones le provoca mirar las fotos. La voy a seguir (se ríe)".
También seguirá contando historias de días llenos de magia, con fotos.
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Fotografía gentileza de Lucía Ramos.
Fotografía gentileza de Lucía Ramos.

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