Tres instancias de competencia y un objetivo: sendas becas para el American Ballet de EEUU por un mes o para el Teatro Colón durante un año.
Agustina García (19) es una de las jóvenes que persigue este sueño con que tienta a noveles bailarines argentinos el Consejo Argentino de la Danza.
Las denominadas becas Julio Boca abarcan tres etapas. En la primera un maestro del Consejo selecciona a los postulantes en cada provincia a partir de su desempeño en una clase a la que él asiste, pero no dirige.
En la segunda ronda los elegidos deben enviar un video con una variación de algún solo de ballet que pertenezca al cánon internacional. En la última ronda, ya en Buenos Aires, los representantes de cada provincia defienden en vivo su coreografía. Tras aplicar exitosamente para la primera ronda, Agustina está entrenando para preparar su video con su maestra Emilia Martearena (36).
La adolescente tuvo su iniciación en la danza clásica en 2013, en la academia homónima. Vive en La Caldera y relata que su vocación le palpitó en el pecho como un pájaro de alas estremecidas desde niña.
"Iba a una escuela albergue en la que enseñaba mi mamá. Todos los miércoles venía una combi de la escuela de Sabrina Sansone, de Salta Danza, a buscarnos e ir a la academia. Yo era muy feliz", cuenta Agustina. Luego las nulas posibilidades de seguir estudios formales la hicieron colocar bajo un domo el fuego de la danza hasta que Marcelo Lobato, un profesor del colegio secundario al que Agustina asistía, le propuso formar parte de la obra musical "El carpintero de Dios", que salió de gira hacia Santa Fe en 2015. "Ahí supe que añoraba bailar y que no iba a dedicarme a nada más", sentencia, apasionada, Agustina. Desde hace tres años está atenta a los seminarios y competencias que se presenten en nuestra provincia, como los de la Confederación Interamericana de la Danza (CIAD). Estas oportunidades son vitales para que las jóvenes promesas de la danza participen de clases magistrales con destacados maestros de raigambre internacional y que testen las capacidades adquiridas por sus pares de otras academias. En 2014 Agustina tuvo una experiencia en el Teatro Colón, entre niñas que a los 17 finalizan el instituto. Ello le evidenció que debía llegar a un nivel altísimo en poco tiempo.
"Me encontré con monstruos, con chicas que están trabajando sobre la barra desde los cinco años", se sinceró. El Teatro Colón es la pertenencia añorada de todo bailarín, pero Agustina se desvela por integrar una compañía como la de la Provincia de Salta.
"La adrenalina de antes de salir a bailar no la comparo con nada. Ya me mentalicé que durante mi carrera voy a tener altos y bajos, pero siempre disfrutaré de la danza", dice, humilde. Para costearse sus propias clases trabaja en la iniciación a la danza clásica de niñas de entre 6 y 12 años en el estudio de Ruth Oganeku.
A su lado la mirada de Emilia Martearena se le posa con cariño. "Agustina es como una atleta de alta competición. Siempre que nos toma examen acá el maestro Alejandro Totto, del Teatro Colón, dice que el alumno es el 90% y el 10% restante es el profesor, y yo concuerdo con él. Hay chicos que vienen por que sí o por que la madre los trae; pero cuando se va viendo lo que va saliendo uno se incentiva más", apunta y huelga decir que Agustina es uno de estos últimos casos. "Ella tiene la constancia y la perseverancia. Viene de lunes a sábados y se toma todas las clases, desde las iniciales hasta las avanzadas", añade Emilia. Y seguramente es el tesón con que pone en ejecución la danza el que llevará a Agustina a los mejores escenarios del mundo.

“Nouveau”, un esperado estreno
El 31 de mayo, a las 21, en la Casa de la Cultura habrá una función de estreno del ballet “Nouveau”, de la academia Emilia Martearena. Participarán doce alumnos de esta escuela que se forman en el 2° piso de El Palacio Galerías. “Queremos mostrar los objetivos que los chicos van consiguiendo. Deseamos darles un principio profesional y a partir de eso que se formen otra visión”, apuntó Emilia.

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