El 21 de septiembre se llevará a cabo una nueva liberación o siembra de libros y Salta será parte de la convocatoria mundial. Esta iniciativa tiene la finalidad de fomentar la lectura a través de un gesto de desprendimiento y se lleva a cabo en cada cambio de estación.

La idea es "sembrar" (dejar) un libro en un espacio público (plaza, mercado, bar, transporte público, cine, museo, etc). Pueden participar de la propuesta todos aquellos que lo deseen liberando un libro el día fijado -21 de septiembre- en el lugar donde vivan o se encuentren en ese momento.

En Salta, ediciones anteriores de esta actividad contaron con el apoyo de la Subsecretaría de Promoción Cultural y la Coordinación General de Bibliotecas y Archivos. Se fijaron además horarios y puntos específicos para la liberación de los ejemplares (por la mañana, en la plaza Güemes y la cumbre del cerro San Bernardo), pero la participación puede ser totalmente espontánea.

Para participar basta con dejar un libro en un espacio público con una dedicatoria en una de sus páginas que indique que el libro forma parte de la Liberación mundial de libros; que es de quien lo encuentre, pero que al finalizar su lectura deberá ser liberado para que pueda ser disfrutado por otras personas; el día y el lugar en donde fue encontrado, así en cada liberación será posible saber por dónde ha viajado.

Los impulsores de esta propuesta que ha alcanzado divulgación en todo el mundo subrayan los motivos por los que hay que participar: "Porque le regalarás a alguien un tesoro. Un simple libro viejo y empolvado que quizás no recordabas que tenías en tu biblioteca puede despertar en quien lo encuentre las ansias de lectura. Esa persona puede estar necesitando justamente ese libro, o justamente ese gesto de generosidad anónimo y con simplemente ese regalo podrías cambiar su vida. Y en todo caso, regalarlo también será una aventura para vos: imaginar quién lo encuentra, quién de los que lo vean lo tomará, imaginar su expresión de sorpresa".
Muchos participan de esta actividad sembrando docenas de libros con sus familias, con sus estudiantes y maestros. No hay límites ni más condiciones que las mencionadas antes para participar.

Esta liberación es impulsada internacionalmente por el Club de los Libros Perdidos. El "bookcrossing" se basa en el valor que tiene compartir un libro: prestarlo sin pretender que lo devuelvan; ir a la biblioteca sin fecha tope; dejar un ejemplar en un parque con toda la animosidad y que quede allí, sin volver la vista atrás. Y es una actividad que se practica al azar, no va dirigida a nadie en concreto. No se entrega: se "libera".

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