La estilista, conocida por sus más de tres décadas de profesión, pero particularmente por liderar la renombrada murga Butterfly, no para y se anima a contar buena parte de sus sueños a El Tribuno, al que recibe en su casa materna de la calle Ameghino al 1700, en el barrio 20 de Febrero, allí donde vivió siempre.
"Mi vida es multifacética. Desde chica sentí la necesidad de relacionarme y tengo una buena dosis de liderazgo en mi personalidad que me permitió concretar muchas cosas", se define. Joseph, que se afianzó con su profesión de peluquera y el apoyo constante de su madre, cuando era muy joven eligió dedicarle parte de su tiempo a los niños y jóvenes. Entre otras cosas, los reunió en acciones "sanas, divertidas y populares" -dice- como grandes pesebres vivientes que todos en su barrio recuerdan, y con la murga que ya superó los veinte años. "Lo que me puso en el corazón de la gente es el carnaval. Hace dos años, en el barrio, recibí una placa como Vecina Destacada y ese reconocimiento es muy gratificante".
En la casa de Joseph Rivera Surriatre fueron siete hermanos, todos varones, y la elección que ella hizo sobre su condición sexual nunca fue motivo de disputas. "Mi madre fue extraordinaria y mis hermanos son todos padres de familias maravillosas que han construido. Estamos muy unidos, nos amamos y me protegen", se emociona.
Su vida laboral comenzó como empleada en la desaparecida compañía de seguros La Rectora. De allí siguió la peluquería a la que hoy le dedica tiempo solo para clientes habituales y ocupa la mayor parte del día en la ambientación de eventos en el hotel Alejandro I.

Los corsos en Salta
Cada año, esta popular fiesta le abre las puertas a la creatividad de Joseph. Con Butterfly se presenta en el interior, donde los invitan porque desde hace unos años decidieron no desfilar en la capital. "Siempre hubo disputas entre las asociaciones carnestolendas y, por lo tanto, opté por no pertenecer a ninguna porque considero que debería haber un manejo claro y solidario con la gente que participa. Lo hice en calidad de invitada o contratada, pero elegí no integrar ninguna asociación porque el manejo que se hace no es el mejor. Una asociación tiene el objetivo y finalidad de generar beneficios para sus asociados y para la gente. El carnaval es un movimiento enorme e involucra a muchos que todo el año hacen un gran sacrificio y esfuerzo económico para poder participar y lucir sus mejores galas", afirma.

Sus inicios
"Siempre me gustó participar en el carnaval y un referente inicial fue Ricardo Cabrera Isasmendi (un conocido vidrierista y decorador salteño), quien comenzó con una murga llamada 'Noche de Gala'. Lo admiraba por su exquisitez creativa y me dio el impulso para armar mi propio grupo con una mirada diferente de los desfiles, que se distinguiera por la calidad de los trajes. Muchos confiaron en mi proyecto y se sumaron y nació Butterfly, un referente que superó los 20 años y marcó un antes y un después dentro de los corsos", cuenta.
Es que esta murga fue la primera en incorporar una temática muy definida, vistió la batucada y le agregó la música clásica con el convencimiento que la gente aplaudiría esta propuesta. "En esta jugada me fue muy bien. Comencé con el tema Venecia y así seguimos cada año con temas diferentes. En los destaques mayores (la figura principal de cada murga) cada uno invierte en su propia creación, pero el grueso del grupo se sustenta con lo recaudado en las presentaciones por contrato. Nuestro sistema es optimizar cada elemento y lograr el menor gasto posible. A lo largo del tiempo atesoramos plumas, piedras y otros elementos para confeccionar los trajes", cuenta.

La mirada del otro
Aún con dificultades, hoy la condición sexual de las personas se asume con total naturalidad, sea cual fuere. Pero hace 25 años atrás el travestismo no era sencillo. "Yo viví ese proceso, que no fue fácil. Pero en la vida, cuando se obra con un alto sentido de respeto y ubicación, sobrevivís a toda presión social. Tuve y tengo trabajos maravillosos y, en definitiva, hoy puedo decir que recibís de la gente lo que le das. No comparto el conflicto ni el exhibicionismo. Si nuestro deseo de ser mujeres es tan fuerte, tenemos que ser lo más delicadas y femeninas posibles y comportarnos como lo hace cualquiera de ellas. Las mujeres que trabajan y se esfuerzan día a día no son exhibicionistas, cuidan su imagen y se posicionan en un marco de respeto, que es lo que valoro. Que quede claro: yo también lavé y planché para mis vecinas, hice muchas cosas para construir lo mío, pero la única receta es trabajar. En las marchas de orgullo gay participé como invitada para dar testimonio de vida, pero no me integro desde el reclamo provocador", agrega.
Joseph está en pareja, tiene muchos sueños, dice que le hubiera gustado tener un hijo, "pero a los sobrinos, ahijados e hijos del corazón les ofrecí lo que pude. Y el mejor homenaje que puedo hacer a quienes me dieron tanto es siendo cada día un poquito mejor".

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