La Orquesta Sinfónica de Salta fue ovacionada en el inicio de su gira más reciente, en Buenos Aires. Ayer, con entradas agotadas y una sala colmada por mil setecientas personas donde, literalmente, no entraba un alfiler, la agrupación dejó clara la marca de su salteñidad en la Ballena Azul del Centro Cultural Néstor Kirchner.

Con una ductilidad notable y matices interpretativos que fueron celebrados por los asistentes, el encuentro fue una celebración musical de principio a fin. Todo comenzó con los primeros acordes de la Sinfonía Nº 1 en mi menor Op 39 del finlandés Jean Sibelius, que concluyó con los sentidos aplausos de los asistentes. En la segunda parte, melodías latinoamericanas poblaron el salón con el Danzón número 2 del mexicano Arturo Márquez y Santa Cruz de Pacairigua del venezolano Evencio Castellanos. El maestro Lhez, director de la orquesta, se dirigió a los presentes para explicar: "Es música académica que transmite el espíritu y la cultura de nuestros pueblos".

Tan cálida fue la recepción que la Orquesta desplegó un emotivo bis con una exquisita versión de La Pomeña, de Gustavo "Cuchi" Leguizamón, claro emblema de Salta.

Luego del concierto Jorge Lhez recibió a El Tribuno y señaló: "Realmente la efusividad de la gente fue notable, incluso en una sinfonía de Sibelius que no es una obra que invita a la euforia total, pero se ve que la interpretación, el sonido, las características de la sala y cómo la orquesta se fue fundiendo con la sala, han generado este efecto en el público. Porque nadie les dice cómo, cuándo y cuánto van a tener que aplaudir. Así que estamos muy felices porque se tocó muy bien, en una sala que es un privilegio total y porque pudimos llegar a la gente".

Así, sobre el repertorio elegido, el director subrayó: "Hacemos en Buenos Aires lo mismo que en el interior, no es que en otras provincias se haga otra cosa o se haga menos. Hacemos música de nuestro continente, que es lo que nos caracteriza y es nuestra obligación hacer. Llevar a una sala que busca la inclusión de la cultura, distintos tipos de música, tiene que ver con que apostamos por eso y hemos apostado por ese repertorio y por esa identidad desde el primer año de la fundación de la Orquesta. Traerlo es una forma de decir: estos somos nosotros, esto es lo que hacemos", subrayó.

Boris -quien fue responsable de la puesta en escena de La Traviata, en el Teatro Provincia, en agosto- presenció el concierto e indicó: "La Sinfónica tiene un sonido personal, que es el mayor atributo que puede tener una orquesta. Ya lograron la perfección, el repertorio, la interpretación. Fue mucha la expectativa de los porteños ante la posibilidad de escucharlos y fue retribuida con ovaciones desde el primero hasta el último de los músicos que pisó el flamante escenario de la Ballena Azul".

Por su parte, la cantante Laura Risso reveló: "Ha sido una emoción tremenda ver al maestro Lhez dirigir en la Ballena Azul la Orquesta de Salta, que estuvo espectacular, con el público de pie, ovacionándolos". Finalmente, Lhez se refirió a la continuidad de la gira encarada por la Sinfónica, y que ayer los llevó a Pilar, una localidad del Norte del Gran Buenos Aires: "A partir del 3 estaremos en el Festival Internacional de Usuahia, con seis conciertos más, directores y solistas internacionales como invitados, con un repertorio muy amplio que incluye prácticamente todos los estilos".

De esta manera, la Sinfónica de Salta sigue difundiendo la cultura musical más representativa de la provincia y de América, con una calidad pocas veces vista y digna de aplausos.

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