Lucila Lastero es profesora de Letras por la Universidad Nacional de Salta. En 2007 y 2011 ganó el primer premio en los Concursos Literarios anuales de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta, en las categorías Cuento por "No habrá nunca una puerta" y Poesía por "Tres heridas". En 2015 volvió a obtener la máxima distinción en el mismo certamen que ya la había galardonado en dos oportunidades. Esta vez se la reconoció por "Hay cadáveres", obra de teatro que se representó este mes cuatro veces en la Asociación Argentina de Actores y que fue declarada de interés cultural y municipal por el Concejo Deliberante de la ciudad de Salta, por la reivindicación de los derechos de los homosexuales.

¿Casos de asesinatos de mujeres trans en la provincia como el de Pelusa Liendro fueron un disparador para la obra?
Sí. Además, lo que me llamó siempre la atención es el grado de vulnerabilidad en el que viven las personas trans. Recuerdo varios casos de muertes muy tempranas en mi barrio, en el cual tienen mucha presencia las mujeres trans. El VIH y la violencia callejera son factores de muerte frecuentes. Por otro lado, es llamativo el caso de Pelusa Liendro, que fue claramente un ajuste de cuentas y que se intentó hacer pasar como un accidente derivado de una reyerta. A partir del caso de Pelusa Liendro, advertí que la violencia hacia ellas se potencia cuando se trata de luchadoras sociales. Cuando una mujer trans se involucra en una lucha colectiva, como en los casos de Diana Sacayán y de Pelusa Liendro, los sectores de poder llegan a actuar con mayor impunidad porque saben que despistarán fácilmente sobre las causas de su muerte, aduciendo drogas, prostitución, narcotráfico e inculpando a la víctima y a su círculo.
¿Cómo pensaste el personaje de Dafne? ¿Cómo compusiste sus diálogos, por ejemplo?
Dafne es una chica transexual que estuvo alguna vez en la prostitución y que luego la dejó para dedicarse a sus proyectos de familia y de trabajo. Sin embargo, está aferrada a un sentimiento colectivo con respecto a las chicas trans que se prostituyen, por eso recurre continuamente al "nosotras" para mencionarlas y mencionarse. Además, está ilusionada con su proyecto de luchar por la zona roja para la ciudad y está convencida de poder lograrlo. Los diálogos de Dafne en la obra son variados porque en los primeros actos no quiere hablar mucho y está incómoda con la presencia de los otros personajes, que aparecieron de golpe e interrumpiéndole su tranquila espera en un banco de una plaza. Más adelante, cuando toma un poco de confianza, cuenta entusiasmada sobre sus proyectos individuales y colectivos, y hasta llega a relatar acerca del rechazo de su familia durante su adolescencia y sobre cómo llegó a la prostitución.
¿Qué recepción notaste de los espectadores y la comunidad trans?
La gran mayoría de los espectadores recepcionaron muy bien la obra. Tanto el texto como la puesta en escena contienen muchos intertextos literarios y mucha simbología, pero lo que me importa que se entienda es el componente de denuncia. Además, el factor más potente es la presencia de Georgina Mons, la actriz que personifica a Dafne. Georgina es una mujer trans y es necesario que se dimensione la importancia de ella en la obra y el valor de que haya aceptado ponerle el cuerpo a ese personaje. Eso es algo que la comunidad trans supo ver perfectamente desde un principio. Entre los miembros de la comunidad, lo que se destacó de la obra es la actuación de Georgina y la remisión a la historia de Pelusa Liendro. La agrupación que se involucró desde el comienzo con la obra fue la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA) filial Salta.

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