Quienes la escuchaban cantar, desde siempre supieron que en esa voz residía una estrella. Rocío Riera acaba de sacar su primer disco: "Ocho", con la productora de Nicolás Repetto, para las editoras Universal, Ispa y Diapasón Music.

El álbum tiene nuevas andanzas de esta cantante que se inició con el blues y el jazz, y actualmente encara su propia forma de sonar y decir las cosas. La acompañaron en esta grabación músicos y productores como Leandro Lacerna, Juli Villegas, Andrés Pellican, Juan M Soria, Feli Villafuerte Ruzo, Martín Celi, Cristián Prieto, entre otros.

"Esta vez compuse todos los temas. Recientemente había cortado con una relación y fue una especie de catarsis. Había que volcar el sufrimiento en algún lado y me sorprendió el resultado. Es que siempre canté blues, jazz y tango, y de repente me salieron 'canciones en español'. Yo estaba tratando se hacerme la compleja a nivel armónico, con acordes extraños y modulaciones alteradas, para... ¡no sé! Exagerarme tal vez... Hasta que en un momento el productor artístico Leandro de la Serna -que entre paréntesis está nominado al Martín Fierro-, mirando los acordes que hacía en la guitarra, me dice: 'Che, Ese es un Sol mayor y eso es un re... ¿Por qué no lo hacés más canción?' Ahí me di cuenta que estaba exagerando y que tenía que trabajar con honestidad, para que todo fuera saliendo de forma natural. Y empecé a dejar de complicarme y a escribir mis canciones. Y así comenzaron a gestarse las canciones de 'Ocho'", dice Rocío, que en su álbum suena muy diferente a lo que hacía en Salta. "Ser brutalmente honesta es muy simple. Tanto, que es difícil. Siempre estuve en el lado mental, tratando de entender cómo es la estructura armónica del jazz, los acordes, pero estas canciones van más por lo intuitivo", cuenta la cantante. Volvió unos días a Salta convocada para cantar, nuevamente, antes de un partido de Los Pumas. "Fue hermoso. El himno sudafricano habla de la libertad y me emociona mucho", confiesa. Hace muy poco también formó parte de los ensayos de la nueva ópera de Pepito Cibrián. Así que el disco es solo una parte del arte de la cantante y compositora, que también recorrió las pasarelas como modelo y actriz, explorando las posibilidades de sí misma.

"Tenía muy poco tiempo para escribir, y no es sencillo lograr en un papel y en una música toda esa simpleza que uno es. Pienso que la verdad no debe tener tanto rebusque", filosofa Rocío. "Pero trabajé explorando, con la primera premisa de no repetirme ni exagerarme".

Otra ciudad, otros sonidos
En "Ocho" Rocío también explora sonidos electrónicos que no estaban en su música.
"El disco tiene un tinte alternativo. Hablamos mil veces con el productor y los músicos acerca del género al que pertenece el álbum. Con letras que hablan de amor pero no 'a lo Calamaro', sino más bien de relaciones distintas, de desencuentros y emociones. Con nuevos paisajes musicales también, que es lo más difícil de reconocer", dice.

Actualmente dirige en Buenos Aires la academia de canto "Canto Raíz", donde da rienda suelta a su pasión por enseñar. "Todos podemos cantar, solo que hay que conocerse a sí mismo y a partir de ahí, soltar la voz", asegura.

Mientras, sentimos su pasión por cada nota que compone, su sonido, su vida.

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