1. Los productos que no son de salón son malísimos: es verdad que hay algunos champúes, acondicionadores o sprays que son geniales y sólo los conseguís en la peluquería o en perfumerías especializadas. Pero la realidad, es que no siempre podés comprar estos productos y que, además, hay otras marcas más masivas que son muy buenas. Lo importante es comprar un champú que proteja los aceites esenciales de tu pelo y un acondicionador adecuado (lo mejor es escurrir un poco el pelo antes de aplicarlo para que lo absorba mejor).

Lo importante es comprar un champú que proteja los aceites esenciales de tu pelo y un acondicionador adecuado
2. Si tenés el pelo fino, lo mejor es llevarlo corto: ¡lo mejor es llevarlo como a vos te guste! Además, siempre se pude hacer algo. Para cuidar bien tu melena, usá una máscara nutritiva, cortá las puntas con frecuencia para evitar que se abran y evitá lo más que puedas el secador y la planchita.

3. Tenés que cortarte las puntas cada mes y medio o dos meses: es el mandamiento número uno de las peluquerías pero en realidad podés romperlo tranquilamente. Los profesionales dicen que, en realidad, si una chica tiene el pelo sano y un corte que necesita poco mantenimiento, puede pasar hasta cinco meses sin cortárselo. Ahora bien, si tu pelo es quebradizo y con tendencia a las puntas abiertas, es necesario que vayas un poco más seguido para evitar que el daño se acreciente.

4. Los cortes en capas te dan volumen: en realidad, si un corte está bien hecho puede darte volumen igual, sin necesidad de recurrir a las capas. Además, si tu pelo es muy finito, las capas pueden hacer que los mechones se separen dejando espacios que quedan poco estéticos.

Si una chica tiene el pelo sano y un corte que necesita poco mantenimiento, puede pasar hasta cinco meses sin cortárselo
5. Es malo lavarse el pelo todos los días: quizás dejás pasar algún día por miedo a secarlo o dañarlo. Lo cierto es que si usás buenos productos, el lavado en sí no te hace mal. Lo que daña tu cabello es la exposición al calor. Así que lo que tenés que saltear es el uso del secador, planchita o buclera.

6. Te corto sólo las puntas: ... y de repente te vas de la peluquería casi llorando porque te achuraron. La realidad es que tenés que comunicarte muy bien con tu peluquero y decirle con exactitud cómo y cuánto querés que te corte el pelo.

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