La copla desembarcó en Buenos Aires de la mano de Mariana Carrizo, la sancarleña se presentó ante un auditorio muy especial, ese que Serrat supo llamar "locos bajitos". El 2 y el 3 de octubre Mariana supo llevar bien alto el canto ancestral de los valles.

En una primera ocasión, y en la Ballena Azul, estuvo acompañada por dos orquestas infanto juveniles del sur y el ce+ntro del país. Allí desplegó su sentido repertorio, que la llevó no solo a recorrer la vasta geografía musical argentina, sino también a traspasar las fronteras.

En diálogo con El Tribuno, Mariana explicó: "Traté de comunicar, desde el lugar del que vengo. Quizá me tocó un poco la tarea de esas abuelas de las que yo recibí la narración oral, en la cotidianeidad. Fue uno de los espectáculos más difíciles, porque en uno lloré todo el concierto porque las dos orquestas (una de los chicos de Musicantes, que son de San Martín de los Andes, de la comunidad Mapuche, y otra, la Orquesta Tambo, de Casanova, Buenos Aires) estaban tocando para mí y fue muy lindo, no tengo palabras para describir eso", dijo conmovida.

Así, la sala colmada disfrutó del video de "Doña Ubenza" en pantalla gigante y versión polifónica, con una mixtura de instrumentos populares y las postales de aquella pastora vallista retratadas en la voz de Mariana Carrizo.

Además, la cantora puntualizó: "El público infantil espera como un regalo eso que trajiste para ellos. Te convertís como en un hada, en una cosa mágica. Y así fue: mágico, una experiencia muy bonita que nació a partir del video clip que hice para Doña Ubenza. No esperaba todo lo que pasó con el video, la llegada que tuvo, el impacto que eso causó en ese público chiquitito, pero grande. No estaba preparada para semejante emoción. Toda esta experiencia fue muy conmocionante. Y lo tuvimos al Chacho Echenique acompañándonos. Fue inexplicable, podría decir que con eso ya terminé mi año. Espero haber estado a la altura", reveló con humildad.

Y al día siguiente
El sábado 3, en la Sala Argentina, Mariana brindó un espectáculo más íntimo y con un tinte didáctico, allí transitó obras de María Elena Walsh o Atahualpa Yupanqui, entre otros, y además invitó a los presentes a bailar chacareras. Ella misma siguió la coreografía de aquella danza típica y saludó, uno por uno, a los niños que se sumaron al baile.

Al respecto, Mariana comentó: "Fue una experiencia muy emotiva y con una carga muy pesada, a nivel de responsabilidad. Porque los niños son un público precioso, pero también cristalino. Lo que uno trae para ellos tiene que ser también de la misma manera, así que para mí fue muy especial, muy exigente, muy lindo, con muchas cosas y emociones encontradas", confesó.

Ovacionada por los presentes, la coplera les regaló un bis fuera de programa al entonar "Tan alta que esta la luna" y fue aplaudida de pie por un público cálido y fervoroso.

Un decir con canciones
Finalmente, sobre la llegada de "Doña Ubenza" y el furor que generó en las redes, Mariana recalcó: "Siempre mis trabajos están basados en comunicar lo que yo tengo para decir, con esa dirección. No para lo superficial, si no para más adentro, para las personas, para que llegue la raíz, para que llegue lo que tiene que ver con nuestra cultura y con nuestra identidad sobre todo. Ese es un aporte, un granito de arena simplemente. Luego, pasa como con el polen en el viento: van sucediendo cosas que uno ni se imagina, no las premeditó. Para mí eso es lo mejor que puede pasar. Como con estos conciertos, que no empezaron acá. Hace mucho tiempo, me sorprendieron maestros que me dijeron que nos presentemos en las escuelas. No podés decir que no, aunque tengas miedo. Hice muchas cosas y a partir de eso pensé en hacer el video de Doña Ubenza dedicado a los niños, con animación. Pero no imaginamos la llegada y el impacto que iba a tener, ni cómo eso se quedó en el paraíso de los niños", concluyó la coplera.

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