Antes de la pregunta "de cajón" que todos los padres les hacen a los hijos, "¿cómo te fue?", hay muchas otras que habría que plantearse con tal de conocerlos mejor y contactarse con ellos desde lugares menos comunes.
Mucho se habla y se escribe sobre las dificultades que tienen los padres para comunicarse con los hijos, y más cuando entran a la adolescencia. Lo cierto es que la relación con los hijos es una construcción que necesita siempre una pizca de magia. La clave parece estar en el interés que muestren los adultos en cada cosa que hacen los chicos.
"Tengo un hijo que ya está en prejardín y al principio simplemente le hacía la clásica pregunta: '¿Cómo te fue hoy?, ¿Cómo te portaste?', y al final siempre obtenía respuestas muy limitadas: 'Me fue bien mami'. Y era frustrante. Mi esposo, psicólogo, me dijo que era mejor crear una conversación basada en preguntas. Claro que no hay una fórmula, pero indagar más profundo y repreguntar es una buena forma de saber más de lo que piensan los chicos", dijo Isabel Guerra, psicopedagoga y mamá de Joaquín, de 4 años.
Agregó: "Tampoco se trata de hostigar a los hijos con preguntas, y menos si son adolescentes. Pero siempre la pregunta es un pretexto para iniciar la conversación y conocer situaciones que viven los hijos y uno nunca imaginaba".
Una manera de comprender los comportamientos de los niños es saber quiénes son, qué quieren y hacia dónde les gustaría ir. La psicóloga, especialista en adolescentes, María Elena López dijo: "Conocer a los hijos es la base para formar en ellos valores sólidos y profundos, y conducirlos a construirse día a día. Las acciones que realizamos para conocer y entender a nuestros hijos son, además, un mensaje de reconocimiento para ellos, que les dice 'me intereso por tus cosas porque sos muy importante para mi'. Es también una manera de afianzar la comunicación y estrechar los vínculos".
Y aclaró: "Esto, sin embargo, no se logra de la noche a la mañana, y requiere tiempo para observarlos, conversar con ellos, sentir entusiasmo, escuchar con atención, jugar, leer, hablar de nuestras cosas, contarles anécdotas. A los niños les gusta ser protagonistas y ver que sus padres también lo son. Algunas veces será más fácil conocer a los hijos que están más abiertos a compartir su mundo con los padres. Otras veces será difícil abrir los canales de comunicación con ellos. Esto no debe convertirse en un obstáculo, más bien, debe ser un reto que anime a los papás".

Preguntas que acercan

Para lograr un acercamiento a los intereses de los hijos, la profesional propone contestar las siguientes preguntas, y después confrontarlas con su hijo en una charla amena:
1 ¿Cuál es el cuento preferido de su hijo?
2 ¿Cuál es su película favorita?
3 ¿Cuál es su color predilecto?
4 ¿Cómo se llama el mejor amigo(a) de su hijo?
5 ¿Qué maestro ha sido importante para él?
6 Si su hijo pudiera pedir tres deseos, ¿qué cree que pediría?
7 ¿Cuál es la materia de estudio que más le interesa?
8 ¿Cuál ha sido la época más feliz en la vida de su hijo?
9 Nombre tres virtudes y tres defectos de su hijo.
10 ¿Cuál es la actividad que prefiere compartir con usted?
11 ¿Cuál es la actividad que menos le gusta hacer?
12 ¿Qué es lo que su hijo más admira en usted?
13 ¿Qué quiere ser cuando sea grande?
14 ¿Cuál es la comida preferida de su hijo?
15 ¿Quién es su héroe?
16 ¿Qué lo enoja, qué lo alegra, qué lo pone triste, qué le da miedo, qué lo avergüenza?
17 ¿Qué música le gusta?
18 ¿Qué parte de su cuerpo le gusta más y cuál menos?
19 ¿Qué es lo que le produce más felicidad?
20 Si su hijo un día se volviera invisible, ¿qué cree que haría?

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