La XXIV Feria del libro realizada en Cafayate, alternó el rápido tránsito de las propuestas culturales hasta el conmovedor acto de la recordación. Sin dudas que la muestra que tiene ya patente vallista avanza hacia su definitiva consolidación a raíz de la renovada convocatoria que presenta año tras año, aunque esta vez la clausura se detuvo en una llamativa ausencia: la del poeta Lucio Erazu. Una conmovida Alicia Lávaque leyó un homenaje en su nombre escrito por Lila José. Rescato algunas de las sentidas palabras ante un auditorio, igualmente conmovido.
"Fue en una Feria del Libro, aquí en Cafayate, hace no importa cuántos años, que te vi por primera vez, en una mesa sobre poesía que se inventó Nelly Murga. En realidad toda la mesa era vos y yo. Nelly pensó que sería interesante escuchar a una académica y a un poeta de la calle hablar sobre Poesía. Por primera vez nos vimos allí.
Hoy ante tu partida me queda por decir: Querido amigo Lucio: vos sabes bien que cuando el alma de un poeta se acongoja, necesita escribir, que la escritura es un consuelo y cuando esa escritura es poética también es bálsamo, como un bálsamo sagrado que alivia, desahoga, pero no borra en la memoria las huellas que nos marca la vida, el destino.
Lila José recordó cuando Lucio Erazu la invitó a formar parte de los poetas callejeros. "Compartimos muchos, muchísimos momentos: en la Balcarce, en la Ventolera, en Bibliotecas Populares, en escuelas, en homenajes a Doña Joaquina, en otras Ferias del Libros, en mi casa. También me presentaste libros. Siempre con tu fresca espontaneidad agitando las palomas de la música y de la poesía, que hoy revolotean desconcertadas sin saber volar solas porque se ha ido el capitán, el capitán de los poetas callejeros, como me gustó decirte siempre.

¿Qué te pareció esta noticia?

Comentá esta noticia