Lila Downs hace música desde las entrañas de su mundo partido en dos. Hija de una indígena de la región de la Mixteca de Oaxaca y de un artista, cineasta y biólogo estadounidense, la tremenda cantante creció a caballo de dos culturas y, habiendo transitado las sendas de la racionalidad occidental (estudió antropología y música en Minnesota), hoy le canta como nadie a los migrantes y a los muertos de su México natal. Y así cante en español, en mixteco o en inglés, Lila comparte ese don que Gabriel García Márquez le atribuía a ciertas músicas, "tan comunicativas, que cuando las oímos se nos arruga el sentimiento". Su voz -que siendo la misma siempre es distinta- toca los corazones de miles de latinoamericanos que claman justicia e igualdad... y también un poco de amor del bueno, claro, porque el más sublime de los sentimientos siempre se cuela en alguna canción.
Lila Downs inició el año pasado una gira mundial para presentar su octavo disco, Balas y chocolate. Arrancó en su país natal y siguió por varias ciudades del mundo. En el itinerario inicial, Salta no figuraba ni en el banco de suplentes. Pero el universo se mueve de manera misteriosa y la rueda, inesperadamente, se detuvo aquí. La gran Lila Downs (ganadora de un Oscar por la banda sonora del filme Frida, ganadora del Grammy Americano por su álbum solista Pecados y milagros, y tres veces ganadora del Grammy Latino por Una sangre, Pecados y milagros y Raíz) cantará hoy en Salta. El show será a las 22, en el Teatro Provincial.
En Balas y chocolate hay composiciones que reflejan una dura crítica social y otras atravesadas por el amor y el humor. El disco está dedicado a la fiesta de los Santos Difuntos y es una muestra, a través del lenguaje universal de la música, de una característica muy propia de los mexicanos: la tradición de celebrar la muerte.
De chica, Lila padeció la discriminación por ser la hija de una indígena y, de joven, cuando murió su padre, tuvo que volver a la Mixteca para apuntalar a su madre, soportando la invisibilidad a la que se condena a la mujer en ciertas regiones de América, cuando ya no está el hombre de la familia. La marginación, sin embargo, la hizo fuerte. Hoy, erguida en el escenario, como recién caída del arco iris (los colores son su sello), Lila Downs le pone el pecho a las balas y se reconforta con su presente lleno de orgullo por su cultura mixteca. En la entrevista exclusiva que le concedió a El Tribuno con motivo de su presentación en Salta, la cantautora contó que meses atrás la cosa se puso cuesta arriba debido a la enfermedad de su esposo, Paul: "Me he sentido cansada, triste y con miedo. Por lo tanto, se ha vuelto aún más importante para mí cuidarme a mí misma haciéndome limpias, tomando tes de hierbas y conectándome con la tierra en mi provincia, Oaxaca. Para regenerarme, recientemente hice un viaje y una manda con mi madre, que me ha dado sanación y más claridad".
Su tierra es su Pacha. Las "limpias" son las sanaciones hechas por las chamanas, y una "manda" es una promesa hecha a un santo. Todo lo que sana a Lila nos suena conocido porque, de norte a sur, América es un continente atravesado por la misma mágica mixtura. Y a ese territorio de asombro se llega, muchas veces, a través de la música, como en una corriente a la que entramos sin esfuerzo alguno.
Como García Márquez en sus libros, Lila Downs parece señalarnos en sus canciones la posibilidad de un país mejor, donde la convivencia sea factible y la exultación del espíritu permita trascender el peso de una violencia milenaria. "Como muchos, llevo y traigo mi carguita, trabajo de hormiguita en el diario vivir y sigo creyendo en la dignidad, la justicia y la fe en la humanidad", señala Lila.
Caminando pueblos, juntando del aire sonidos, texturas, aromas y colores, Lila Downs llega a Salta para entretejer -como las hermosas mantas indígenas- pequeñas historias de nuestra identidad profunda. Y para dejar latiendo en nuestras palmas la esperanza de que la raza humana -condenada a cien años de soledad- "tenga por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra".

¿Qué te convenció de venir a Salta? ¿Conocías el norte de Argentina?
Argentina es un país hermano de Latinoamérica. Me interesa conocer Salta, ya que es una región rica en tradición y raíz Inca. Nos escriben de esta región y nos mandan música. Además somos fans de la música andina y seguro nos enamoraremos de su comida y de su cultura tan especial.

Se dice nadie ha logrado, como vos, unir dos culturas con tanta exquisitez, pasando del jazz a la cumbia o a la ranchera con toda naturalidad. ¿Cuál es la clave de esta fluidez?
Empecé cantando temas que me causaban pasión y comencé a componer versos que pudieran exorcizar mi enojo. Estaba muy enfurecida por la discriminación hacia lo indígena y hacia la mujer. Me pasaron cosas difíciles de joven y aprendí a ser más fuerte. Aprendí que el lenguaje de las mujeres y nuestra historia se hace, se canta y se teje. Es un lenguaje inventado de acuerdo a nuestro entorno y a nuestra introspección. Creo que los temas que componemos mi esposo Paul y yo son sobre cómo encontrar la luz del cambio a pesar de la indiferencia y la oscuridad.

Sorprende la ductilidad de tu voz. ¿Será que este "don" ha alimentado tus osadías a la hora de componer canciones?
Cuando canto me siento parte de algo más grande. La música me ha hecho humilde. ¡Son tantas las posibilidades del arte! Pero encontrar el centro es el reto. Me gusta buscar nuevas voces y pureza en la voz. Un proyecto nuevo siempre es la oportunidad de buscar la creación de personajes diferentes en las canciones. La voz es un instrumento con flexibilidad y variaciones, pero también requiere una gran cantidad de cuidado y práctica diaria.

A Lila Downs los doctores la pusieron hace unos años entre la espada y la pared cuando le diagnosticaron una dura enfermedad a su esposo. "Cuando te pasa algo así, te agarras de lo que puedes y yo dije: Voy a hacer mi trabajo de cantarle y sacar mis temores, mi dolor, mi adiós... ", contó.

¿Balas y chocolate refleja lo que está pasando en tu casa grande -México- y en tu núcleo pequeño -tu familia- hoy?
Es una ofrenda de música para los difuntos y para los vivos. Mi esposo sigue vivito y coleando gracias a Dios, que le dio una segunda oportunidad.

¿Cómo lográs equilibrar la Lila más divertida y festiva con la autora comprometida?
Escribo mis versos y voy desarrollando la melodía sobre un tema que me parezca muy importante. Lo llevo con Paul y buscamos los dos que no nos aburra.

Entre tanta gira y tanto ajetreo, ¿en qué momentos lográs conectar con esa parte tuya relacionada a la espiritualidad de tu pueblo y de tus ancestros? ¿Tiene tiempo Lila Downs para los entrañables rituales?
Cuando las giras son muy intensas, como lo fueron el año pasado, no se tiene la oportunidad de honrar los rituales de la vida. Me he sentido cansada, triste y con miedo. Por lo tanto, se ha vuelto aún más importante para mí cuidarme a mí misma, haciéndome limpias, tomando tes de hierbas y conectándome con la tierra en mi provincia, Oaxaca. Para regenerarme, recientemente hice un viaje y una manda con mi madre, que me ha dado sanación y más claridad.

Por la calidad de sus composiciones y los riesgos de fusión que corre, cada disco de Lila Downs es todo un acontecimiento en el mundo de la música. La primera canción que la cantautora dio a conocer de Balas y chocolate fue "La patria madrina" (a dueto con Juanes), donde denuncia con voz desgarradora la violencia que vive su país natal.

Hay quienes ven en vos y en tu trabajo un símbolo que ayuda a darle más visibilidad a los pueblos originarios de la región. ¿Asumís ese rol?
Si puedo hacer que el público aprenda de la raíz indígena, que se divierta y que tome conciencia, creo que contribuyo con un granito de arena a mejorar el cariño entre los seres humanos.

Cuando uno te ve sobre el escenario es inevitable detener la mirada en los colores de tu indumentaria...
Del tejido y el textil parte todo lo demás, es un lenguaje que considero otra estética necesaria para cantar nuestra existencia.

Frente al presente de México y de Latinoamérica, ¿seguís adhiriendo a la postura de Bob Dylan, que prefería la diplomacia de no pronunciarte por ninguna ideología política en particular?
En este momento me resulta imposible pensar en políticos en este país, lo que sé es que yo, como muchos, llevo y traigo mi carguita, trabajo de hormiguita en el diario vivir y sigo creyendo en la dignidad, la justicia y la fe en la humanidad.

A veces compartís el escenario con artistas de las ciudades que visitás. ¿Vas a tener algún invitado en Salta?
En este momento no tenemos planes para un invitado especial en Salta, pero nunca se sabe lo que sucederá entre ahora y entonces.

Promoción con Club El Tribuno

Club El Tribuno ofrece la posibilidad de adquirir entradas con la promoción 2x1 para el show que Lila Downs ofrecerá mañana en Salta en el marco de su gira mundial "Balas y chocolate".
Las entradas se venden en la boletería del Teatro Provincial (Zuviría 70): Plateas a $900 y $700, palco a $900, pullman a $600 y súper pullman a $400.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Comentá esta noticia