"Del tejido y el textil parte todo lo demás. Es un lenguaje que considero otra estética necesaria para cantar nuestra existencia". Desde estas palabras de Lila Downs se puede conjeturar la grata sorpresa de la cantante mexicana al recibir de regalo dos conjuntos y accesorios de la artesana salteña Roxana Liendro. Hace un mes que Roxana venía trabajando en los equipos para Downs, aventurada por su voz interna de fan. Durante extenuantes horas de trabajo confeccionó un pectoral con flores de árboles autóctonos. El yuchán, flor del palo borracho, en color natural al que trabajó con seda pongé, un tejido liso, sin relieve y muy suave al tacto. Todo bordado y con caída en el cuello y el busto. Esta prenda acompañó una pollera pintada a mano con cerros bordeados con detalles de tela de metal y un sol y una luna gigantes en el faldón (foto). Le añadió una chaqueta pequeña de aguayo tejido a mano, bordada con cerros, cardones, monedas, soles y lunas con hilos de bordar multicolor (foto). La segunda propuesta la constituyó un vestido de gasa estampado y pintado a mano que llevaba una cola de tul desmontable, al que añadió unas botas típicas salteñas de cuero con detalles de telar multicolor. "Soy una fan número uno de Lila y cuando la conocí me pareció una mujer llena de luz. Le agradezco la deferencia que tuvo conmigo al saludarme en el show", contó Roxana. También agradeció a Violeta Aquino, quien trajo a Lila Downs a Salta, por la oportunidad de conocer a la cantante.
"Violeta me había visto justamente en una nota del diario El Tribuno. Ella me contactó para una ornamentación con flores en el escenario y me dijo: 'Es fantástica la combinación de ambas porque ella canta divino, pero vos cantás con tus manos', una frase superlinda que me dedicó y me dio rienda suelta para que pueda crear y hacer este trabajo", recuerda Roxana.
Puesta a analizar el particular estilo con que la Downs lleva, donosa, tan mágicas texturas, expresó: "Una artista así hay pocas. Ella es una mujer maravillosa que lleva consigo a la mujer latina y lo muestra en todo el mundo y de una manera auténtica". Hasta antes de ayer Lila era la voz que acompañaba los sentimientos creadores de Roxana en su taller. "La había escuchado hace mucho tiempo por medio de un amigo. Nunca la había visto personalmente ni había tenido la oportunidad de ver un show de ella. Fue fantástico para mí conocerla", recalcó Roxana, que también tiene una historia de amor con México, adonde fue a trabajar en 2012 por obra de la Fundación Haciendas Maya para renovar una colección de artesanías y agilizar la producción de 140 mujeres mayas.

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