Los años 70 dejaron una huella imborrable en la sociedad argentina y Salta no escapó a ese contexto. Los primeros años de esa década fueron de violencia política, espíritus exaltados y puños crispados. Andrés Gauffin explora en su reciente libro, "Noticia urgente sobre Ragone. Estado de excepción en Salta. 1973-1975", los años más difíciles de los que se tenga recuerdo en la provincia durante su historia contemporánea.
Gauffín, periodista y escritor, explicó a El Tribuno: "Entre 1974 y 1975 se vivió en Salta un verdadero estado de excepción que fue dejando a los ciudadanos sin garantías. Esto se plasmó a través de leyes y decretos con las cuales el poder civil fue cediendo un poder sin contrapesos a las fuerzas de seguridad y, de esta manera, se desplegó una persecución política sin antecedentes en un período democrático".
Sobre la posición política del entonces gobernador Miguel Ragone explica que "no era verticalista, pero tampoco eligió el camino de la confrontación".
La lucha interna del peronismo de aquellos años no pasa inadvertida para el ojo crítico de Gauffin, que se separa de la visión "oficial" de los hechos. "Hay un momento clave en su gobierno y es el VII Congreso Eucarístico Nacional que se realizó en nuestra capital", asegura, para luego preguntarse: "¿Qué fue lo que no se le perdonó a Ragone"?
"Para empezar, que tomara la palabra en la apertura del Congreso y, en segundo lugar, que no criticara en su discurso a la juventud, que por entonces desafiaba al gobierno de Isabel", responde el investigador y añade: "Ragone mostraba que tenía un vuelo y un discurso propios y esto no se lo perdonaron". Recuerda también que "en el decreto de intervención al gobierno de Ragone se señala la ineficacia represiva de su gobierno", lo que echa luz sobre lo que vendría después.

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