Una vez más los concursantes de MasterChef Junior demostraron que el compañerismo y la amistad valen más que la competencia y le dieron una lección a los adultos.
En la primera prueba del programa, los chicos que la semana pasada no cocinaron tuvieron que hacer un plato que los representara para ver quién de ellos quedaría en el programa. La mayoría de los pequeños cocineros eligió hacer pastas.
Pedro, de nueve años, tuvo problemas para cocinar su plato. El nene quería hacer pastas rellenas pero minutos antes de terminar la prueba, no supo cómo armar sus ravioles y Donato de Santis tuvo que ayudarlo e incentivarlo para que arme su plato.
Sin embargo, los nervios de Pedro recién comenzaban y cuando Mariano Peluffo anunció que el tiempo se había terminado, el concursante se puso mal porque aún tenía sus pastas en el agua, por lo que no llegó.
Para sorpresa del jurado compuesto por Donato de Santis, Germán Martitegui y Christophe Krywonis el resto de los participantes olvidó el juego y fue al puesto de trabajo de Pedro a ayudarlo y a servir su plato, con las cosas que encontraron a mano, ya que como el tiempo había acabado, ni siquiera podía ir a buscar un plato.
Como excepción el tribunal decidió aceptar el plato del joven para la evaluación, reconociendo la buena actitud de compañerismo de los chicos.
Pero Pedro no fue el único que tuvo problemas con su plato. Anteriormente Justina se había puesto a llorar y se desesperó porque se le cayeron al piso sus ñoquis rellenos. Un par de chistes y una mano de Chrsiotophe la ayudaron a seguir adelante a pesar de las contingencias.

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