Por segunda vez en quince años de vida, la Orquesta Sinfónica de Salta comparte el podio con las mejores. Ahora competirá con las míticas Filarmónica de Buenos Aires y la estable del Teatro Colón, en una terna elegida por la Asociación de Críticos de la República Argentina, que elegirá a una el 17 de abril. Esta nominación fue recibida por la orquesta hace diez años. Ahora, los especialistas "vuelven, a mirar al interior, y lo digo porque por lo general los premios se reparten en Buenos Aires; de hecho, al premio anterior lo ganó la Filarmónica de Buenos Aires que vuelve a estar ternada". Con unas pocas palabras, su director Jorge Lhez sintetizó -en una entrevista con El Tribuno- el espíritu distintivo de la agrupación salteña: "Tiene el plus de querer superarse a sí misma, siempre".

Consideró que es posible que los críticos hayan visto la programación de primer nivel que la orquesta ofrece a los salteños en cada concierto, una programación que solo se encuentra en Buenos Aires con las grandes orquestas argentinas. "Son repertorios complejos que los músicos tienen la capacidad de asumir y el público, la capacidad para aceptar y disfrutar", resaltó el director. Y, a modo de ejemplo, mencionó el último concierto, que fue el primero del ciclo 2015, con la Sexta Sinfonía de Mahler, la primera vez en la historia del sinfonismo argentino que se hace fuera de Buenos Aires . "Es una obra monumental, muy intensa y compleja, tuvo una reacción del público impresionante; nunca hay que subestimar a nadie en cuanto a lo que es la comunicación con el arte porque no sabemos qué puede llegar y qué no, pero Mahler llegó muchísimo", destacó el maestro cordobés oriundo de Río Cuarto, que ingresó en la orquesta al comienzo, en 2001, como asistente de Felipe Izcaray, y siguió en ese cargo hasta hace cuatro años, cuando tomó la dirección.

Tras agradecer la nominación y remarcar la gratificación de todo el grupo por eso, puso de relieve el compromiso grande para seguir en la misma senda y para lograr que la orquesta se siga superando y desafiando a sí misma. Y subrayó que como en cualquier elenco, la orquesta tiene muchas cosas en las que seguir mejorando. "Por eso comenzamos este año con el Festival Internacional, en el que tuvimos la guía de grandes maestros de alta jerarquía internacional (por ejemplo, de la Filarmónica de Berlín). Fue una forma totalmente nueva de encarar el año, encararlo estudiando, fortaleciéndonos desde adentro. Este festival ya está asegurado para el año que viene", señaló.

Para referirse a otro aspecto que destaca a la Orquesta de Salta entre sus colegas del interior, Lhez remarcó que desde 2012 ofrece una temporada con casi el 80 por ciento de estrenos en Salta, lo cual hace que cada programa sea nuevo. El que dirigió Yeny Delgado -directora asistente- el jueves pasado, en la iglesia La Merced, tuvo dos obras que son estreno en Salta. "Es decir -subrayó- tuvimos dos programas y dos estrenos, lo que para la orquesta es un desafío permanente porque nos obliga a estudiar y a prepararnos de manera continua".

En el mismo sentido, Lhez refirió la producción de eventos culturales a un nivel igual o mayor que en Buenos Aires, "cosa que va a dejar una huella en la historia cultural de Salta".

De la mano con el público


Está claro que la orquesta maduró en estos años. A la par, maduró el público, en un proceso conjunto. La gente se fue educando en muchos sentidos, en la puntualidad a la hora de empezar los espectáculos y a involucrarse y responder en consecuencia ante los distintos programas. "Por eso -puntualizó Lhez- la orquesta desarrolló un abanico muy amplio de repertorio, sinfónico y latinoamericano -debemos ser la orquesta argentina que más música latinoamericana toca. Si uno ve el programa de la temporada se ve que tratamos de abarcar un poquito de todo". Explicó, no obstante, que hay lenguajes musicales en los que todavía no incursionó la Orquesta. Llegó hasta Mahler, que representa los principios del siglo XX. El desafío para las próximas temporadas, tanto para la orquesta como para el público, es entrar en la segunda mitad del siglo XX, con sistemas musicales más complejos, como los de la Segunda Escuela de Viena, György Ligeti, Toru Takemitsu, cuyas características son diferentes de lo que la orquesta viene tocando. "Quizás sea el momento de ir buscando otros lenguajes más comprometidos, más exigentes, sin olvidar, por supuesto, el repertorio tradicional", dijo.

¿Cuáles son las diferencias con la Filarmónica?
Ellos tienen sus filas de instrumentistas, sobre todo cuerdas, con un nivel mucho más parejo, más compacto. Pero, quizás, no tiene lo más importante que sí tiene la Sinfónica de Salta: querer tocar bien siempre, por eso, muchos de sus músicos sacrifican el descanso para seguir estudiando, lo que es admirable. Quizás otras suenen mejor algunas familias de instrumentos pero no tienen ese plus de querer superarse a si misma, como la nuestra.

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