Impresionate. El edificio está totalmente construido en piedra y cuenta con varios portones de hasta 5 metros de altura, realizados en chapa, pintados en color herrumbre, que representan a los dioses de la cultura indígena de los Valles.
Su ideador y creador es Héctor Cruz, un salteño nacido en Jacimana, hace 65 años.
El museo Pachamana está ubicado en el ingreso a la localidad de Amaicha del Valle en Tucumán, pero a solo 45 minutos de Cafayate.
Continuando por la ruta 40 y luego de pasar las localidades de Tolombón, Colalao, El Bañado y Los Quilmes, se llega al cruce con la ruta 307 sobre la que se recorren 15 kilómetros. Allí, en medio del valle, sobre la lomada de la ruta se puede ver la estructura.
En diálogo con El Tribuno, Héctor Cruz contó que el sueño del museo Pachamama en Amaicha del Valle, Tucumán, comenzó hace unos 30 años.
"Soy salteño y empecé haciendo cerámica y tapices en Cafayate. En 1981 me mudé a Santa María en Catamarca y en el 82 me vine a Amaicha", recordó Cruz en el salón de ingreso al museo que cuenta con una serie de obras que los visitantes pueden adquirir como recuerdo de su paso por esas tierras.
"Mi obra - tanto en la pintura como en la escultura, el dibujo y la arquitectura- busca recuperar y expresar la cultura de nuestros ancestros, de los pueblos originarios. En mi caso, soy descendiente de indígenas. Toda esta obra que comenzó hace 52 años está basada en lo que son las culturas originarias del noroeste del país", destacó.
El museo de la Pachamama hacer referencia a las mujeres, y es una homenaje a las dadoras de vida. Nació con la idea de hacer un altar a la Madre Tierra, sobre qué es lo que significó y lo que significa hoy.
"Luego de un largo trabajo y de varios años de sacrificio, hoy se pueden ver los resultado. Es un éxito, un lugar único en el mundo", expresó con orgullo el artista.
El museo Pachamama cuenta con una colección de obras de los originarios de la región, además de la réplica de un túnel de mina, dos salas de exposiciones de tapices y esculturas y un patio repleto de obras.
En la sala de geología se exhiben todos los minerales que se pueden encontrar en el suelo de la región, más una maqueta a escala de los Valles Calchaquíes.
En la sección de etnología se pueden encontrar trabajos y esculturas de las diferentes culturas precolombinas de la región. Las maquetas de las viviendas de los indígenas están realizadas en tamaño real, al igual que la presentación de un enterratorio y la representación de los chamanes.
Los sueños que quedan
Como recuperador y expresador de la cultura indígena de Argentina, así se definió Cruz, el sueño que le queda por cumplir es volver a Salta y con un proyecto o una obra igual de grande que la que levantó en Amaicha.
"Existe una propuesta para hacer un museo cuatro veces más grande que el de Amaicha en Cafayate", contó con alegría.
El museo Pachamama tiene una extensión de 20 mil metros cuadrados, 10 mil metros sobre plazoletas y 10 mil sobre aterrazado. Teniendo esto cuenta, se puede ver a simple vista que el desafío de Cafayate será aún mayor.
Para la construcción de el museo Pachamama se contrató 100 trabajadores, todos ellos de Amaicha y Quilmes. El objetivo era dar trabajo a gente de la zona.
Fuente de trabajo
"Esta es una obra que respalda la industria del turismo. Por excelencia esta región dispone de poca agua y la gran parte se destina para el cultivo de vides. El turismo es la industria sin chimenea que debe potenciarse. Es una fuente de trabajo importante. La cultura es un producto como cualquier otro y debe comercializarse y darse conocer", explicó Héctor Cruz.
"Tengo unas 25 mil obras en el mundo. La mayor parte la vendí en Alemania, Francia, Italia y Suiza. En los 90 hice varias exposiciones, En Alemania hice unas 20 presentaciones. Recorrí mucho el mundo y ahí es donde aprendí como se comercializa la cultura.
La recuperación y puesta en escena de expresión cultural como es la nuestra, tiene que ser estudiada, para hacerla bien", detalló el artista.
Héctor es autodidacta, no pudo concluir sus estudios primarios pero eso no le impidió llevar adelante sus sueño y estudiar para poder hacerlo realidad.
"En ese aspecto hice un gran estudio en Grecia y Egipto. Sobre como estas naciones cuidan su patrimonio y lo ponen en escena, y es un gran recurso para estos pobladores. A partir de ahí el museo Pachamama, fue mi primera semilla, luego realice las instalaciones de las ruinas de Quilmes, que hoy están en un proceso judicial", contó.
Pero esto no desanima en lo más mínimo a Héctor Cruz, todo lo contrario.
"El desafío de esta generación es ir de adentro hacia afuera para exponer nuestro legado", aseveró sin dudar un minuto en que sin duda esta tarea requiere de esfuerzo y trabajo, pero que con pasión todo es posible.
"No hay que temerle a nada, porque lo que se necesita para cumplir los sueños es una gran pasión y muchas ganas de trabajar", concluyó.
x
x
x


¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora