La poética es el pretexto, es lo que hace falta. Es, muchas veces, la chispa que acaba con lo monótono de este mundo. Hay en la poesía un estado de génesis que aparece indisolublemente hermanada al caos. Es la nada y a la vez un punto de partida, fuente y espacio para la creación. Así lo experimenta Mercedes Ruiz de los Llanos cuando en sus dibujos y pinturas separa las aguas de la tierra, los cactus de las medusas. Una serie de sus obras más recientes conforman la muestra "El sueño del agua verde", que permanecerá montada en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear) hasta mediados de noviembre.
Siluetas, árboles, rizos de agua, nubes, organismos estrellados, microscópicos... Ninguna de estas cosas de la naturaleza tiene forma fija; cada una tiene una línea interna constante que es la que, en este caso, guía el espíritu de la artista en "El sueño del agua verde". "Elegir el nombre de la muestra nunca me resulta fácil -le confesó Ruiz de los Llanos a El Tribuno-. Son muchas obras, mucho tiempo de producción... Si bien el concepto con el que se trabaja es el mismo, es distinto dibujarlo o pintarlo a sintetizarlo en palabras. Como ejercicio escribo nombres tentativos y de ahí recorto. La curadora de esta muestra es Marcela López Sastre. Resolvimos el nombre entre las dos. La elección fue sobretodo por lo poético. La muestra es fuertemente poética, desde la imagen a la línea y los colores", sostuvo.
La artista es licenciada en Artes Plásticas por la Universidad Nacional de Tucumán, con posgrado en Gestión Cultural y Comunicación (FLACSO). Desde 1994 realiza muestras colectivas e individuales y participa en salones y concursos.

En "El sueño del agua verde", el proceso creador es, ante todo, fluidez y movimiento. La artista genera pequeños mundos llenos de vida, con vibraciones de fondo de mar. El resultado es un caos animado y detallista, donde la variedad de conceptos entre figurativos y abstractos estimulan y sacuden al espectador. Este efecto, no obstante, no es una búsqueda premeditada: "No creo que exista una regla general para estimular los sentidos. Los disparadores pueden ser tan amplios como la misma creatividad. Sí creo que en el desorden y en el caos está la nueva mirada. Ahí se esconden las renovadas interpretaciones de las cosas. Los entiendo como aspectos escondidos en la sombra que no nos animamos a ver. En lo personal, la palabra desorden no me gusta, la asocio a una mirada unívoca e incluso muy doméstica. En cambio caos ¡me encanta! Ya desde la mitología griega el caos fue el origen de todo. Eso me parece fantástico, pura magia", se explayó Ruiz de los Llanos.

Cuando elegimos movernos en el caos, la dirección que llevamos muchas veces deja de ser la que nosotros queremos. La improvisación aparece así como un vehículo ideal a la hora de encarar el proceso creativo. En este sentido, Ruiz de los Llanos precisó: "Esta obra que presento tiene mucho de inconsciente. Diría que es la herramienta principal en el proceso de estas obras. Intenté trabajar con un enfoque espontáneo y con pocas expectativas, confiando en que así los resultados serían ricos, reveladores y vitales".

Por otro lado, la artista aclaró que la serie tiene mucho de "consciente" en aspectos como la elección del tema y del soporte. "Dibujo sobre papel vegetal a propósito, me gusta lo traslúcido y la sensación de fragilidad que proporciona este material. Además, es un papel que no es absorbente, por lo tanto se arruga mínimamente y eso, lejos de ser una pérdida, en este trabajo es una ganancia. Le aporta vitalidad a la obra, por lo vulnerable", detalló la autora.

Las obras de "El sueño del agua verde" están realizadas con tinta china, otro material cargado de misticismo e historia. "Soy una enamorada del plumín y de la tinta china desde que los conocí -señaló la artista-. Fue amor a primera vista. Creo que son los materiales justos para la imagen y el concepto que estoy trabajando. Me posibilitan hacer crecer el dibujo como si estuviera bordando, con mucha sutileza y detalle. Se crea un entramado tan intimista como mayúsculo. Y la tinta china tiene un cuerpo y un brillo especial que otras tintas no tienen. Parece tatuada en el papel, totalmente indeleble. Esa resistencia de la tinta frente a la fragilidad del papel es toda una metáfora", remarcó.

"El sueño del agua verde" es, para la artista, un punto de llegada pero también es un trampolín para levantar otra vez altura: "La exposición para mí no necesariamente significa que la serie terminó. Quizás implique un punto de inflexión para seguir la investigación por otro camino. Se establece como una nueva plataforma para conti nuar", concluyó.

Para visitas

La muestra “El sueño del agua verde” permanecerá habilitada en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear) hasta mediados de noviembre. Este espacio que se abrió recientemente a las artes plásticas puede visitarse de 9 a 13 y de 17 a 21. El ingreso es gratuito.


¿Qué te pareció esta noticia?

Comentá esta noticia