Más de 150 nominados deseosos de obtener una de las estatuillas de la 87º edición de los premios Oscar acudieron ayer al tradicional almuerzo organizado por la Academia de Hollywood, un acto que sirvió a gran parte de ellos para encontrar cierta paz y tranquilidad en la locura previa a la gala del próximo 22 de febrero. Esta tradicional comida comenzó a organizarse hace unas tres décadas. En sus inicios servía como una forma más de promocionar los premios, una publicidad encubierta bajo la idea de ofrecer un encuentro relajado antes de los nervios de la gran ceremonia.

Ensalada Waldorf de entrada y pescado con salsa de beurre blanc acompañado de tomates cherry, judías verdes, coles de Bruselas y zanahoria amarilla como plato principal. Y de postre una tarta de almendras acompañada con frutos rojos y chocolate blanco, un completo menú que pudieron degustar los nominados.

El mexicano Alejandro González Iñárritu, director de Birdman, fue el gran ausente del evento celebrado en el hotel Beverly Hilton, de Los Ángeles. La ausencia del realizador se debe a que se encuentra rodando The Revenant en Canadá junto a Leonardo DiCaprio.

Sin embargo, Michael Keaton y Emma Stone, protagonistas de Bird, no dudaron en recordar la importancia del mexicano en sus candidaturas como mejor actor y mejor actriz de reparto. "Al comienzo del rodaje de Birdman, Alejandro era un tipo apasionado y loco. Al final, lo era aún más", explicó Keaton, radiante con su primera nominación al Oscar. "Se ha convertido en un gran amigo. Es dulce, duro y perfeccionista. Tiene un coraje enorme. Me gusta pensar que yo tengo una forma de ser similar", añadió.

Stone, que bromeó con los piropos de los periodistas preguntando ¿"stoy linda? Gracias, eso es lo único que importa", también lo hizo en su respuesta a la hora de ponderar la influencia de Iñárritu en la calidad de su interpretación. "Probablemente Alejandro rompió algún brazo a miembros de la Academia para que yo esté aquí hoy", comentó entre risas la intérprete, también candidata por primera vez. "Le estoy muy agradecida. Es una película fascinante y le atribuyo a él por completo mi nominación", agregó.

Por la sala de prensa del Beverly Hilton también desfilaron los británicos Eddie Redmayne, el gran favorito para alzarse con la estatuilla de mejor actor, y Felicity Jones, ambos candidatos por La teoría del todo. Redmayne recordó el momento en que Julianne Moore, favorita en la categoría de mejor actriz, apostó fuertemente por él para el papel protagonista de Savage Greace (2007) cuando su nombre todavía no era conocido. "Luchó increíblemente duro por mí. Siempre le agradeceré ese riesgo tan grande. Disfruto coincidiendo estos días con ella", sostuvo el actor, que contó como anécdota que en el aeropuerto se quedó con las ganas de abrir el equipaje que le habían detenido en los rayos X para mostrar el Globo de Oro que acababa de ganar.

Jones, por su parte, comentó que para ella lo mejor de toda la temporada de premios en Hollywood fue conocer a Patti Smith, de la que se considera "una fan enorme". "Llevo meses yendo nerviosa a todos los eventos, pero llega un punto en el que no puedes estarlo más. Hoy me siento relajada y quiero celebrarlo con mis compañeros", manifestó.

Otros de los actores que compartieron unos minutos con los medios antes de entrar al banquete fueron Bradley Cooper, que admitió sentirse sobrepasado por el éxito de El francotirador y la polémica que la ha envuelto, Rosamund Pike, Marion Cotillard, Laura Dern y J.K. Simmons, entre otros. Patricia Arquette, la favorita como mejor actriz de reparto por Boyhood, protagonizó uno de los discursos más sinceros. "Espero no desmayarme en los Oscar", declaró. "Ya sólo con estar aquí me parece estar viviendo la versión adulta de un niño en Disneyland. No me creo nada de lo que está ocurriendo. Vivir esto con 46 años es precioso".

Asimismo, Reese Witherspoon reconoció que con Alma salvaje ha recibido el mayor número de cartas y correos electrónicos de toda su carrera y se mostró orgullosa de haber lanzado su propia productora con intención de buscar grandes papeles femeninos. "Es hora del cambio y los espectadores lo están apoyando", afirmó. Además, Steve Carell confirmó que buscará más papeles arriesgados porque el suyo en Foxcatcher le hizo sentir miedo "y eso es bueno", dijo, mientras que Robert Duvall no quiso explicar qué sentiría en caso de hacerse con el Oscar, él lo tiene claro y está seguro de que "no va a ser el caso". Julianne Moore, con sonrisa de virtual ganadora, valoró el éxito de Still Alice y el mensaje de lucha y resistencia que expresa sobre los enfermos de alzhéimer. En tono más distendido, se alegró de poder disfrutar al cien por cien del almuerzo de la Academia. "La última vez en 2003 acababa de dar a luz. Así que hoy he podido venir mucho más cómoda", concluyó.



¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora