Mañana a las 22, en El Teatrino, de Aniceto Latorre y Alvear, se presentará el elenco de teatro de la Universidad de la Tercera Edad, con la obra "¿Y dónde están los hombres?", de Yannalí Buttarelli, que también conduce a los 18 actores adultos mayores que tendrán la responsabilidad de subir a escena la pieza.
En este caso, la conductora dejó el mundo del teatro para niños para por primera vez dirigir a un elenco de mayores. Sin dejar su programa televisivo diario por Canal 10, cuenta que en esta pieza buscó reflejar sucesos "de la vida misma".

"Es una comedia musical que escribí y la voy a dirigir. Tiene canciones conocidas que enmarcan cada una de las escenas. Se trata de un grupo de amigas que se juntan en la casa de una de ellas, y hablan de sus hombres en cuestión: novios esposos, amantes. Una llora porque se fue y no volvió, otra porque le mintió, tal como pasa en la vida. Y de la misma manera pasan del llanto a la risa, mostrando una mezcla de emociones. Después entran los hombres: el vecino, el zapatero, etc. El vecino es el típico pacífico, que viene a preguntarles a sus amigas el por qué, si la vida es tan linda, ellas están tan disconformes. Y cada vez que termina una escena, lo hace con una canción", cuenta Yannali.

Si bien esta vez los actores harán playback, la escena se completa con la proyección de un video, luces especiales, un escenario "con todo", como acostumbra Yannalí en cada una de sus producciones, y una cantante invitada, Mercedes, de la academia "Respire, respire", de Laura Serrano.

Unas chicas con más de 60

"Con Yanna hay mucha afinidad. Como está acostumbrada a los niños, con los adultos mayores le es más fácil. Estuvimos ensayando desde fines de julio. Comenzamos con técnicas de teatro y en poco tiempo ya estábamos ensayando la obra, que es de la profe. Pero todos fuimos aportando ideas para que se vaya redondeando toda la pieza", dice Iris Ávila una de las actrices del grupo.


"Hacer treatro en esta edad, aparte de ayudar a sociabilizar, crea una oportunidad en la que nos divertimos. Y a la vez ejercitamos la mente en estudiar, en tener presente las cosas que nos rodean. Muchas veces nos reunimos entre nosotras solas, sin la intervención de nadie", cuenta.

Iris, actriz que lleva cuatro años en el grupo por el que pasaron ya tres directores, cuenta que en esas reuniones entre cófrades teatrales, han tomado la costumbre de ir a ver teatro local regularmente.
"Por lo menos a mí, de lo que fuimos a ver me han gustado más las obras locales que las que traen desde Buenos Aires. Algunos de los que estábamos desde el principio, han dejado de venir. Y hay otros que buscan sumarse al grupo. Siempre es así y siempre hay más mujeres que varones", cuenta Iris.

"Ángel, hace de 'El Matador', entra cantando comienza la bailanta. Él se puso tanto en el papel de El Matador, que cambió hasta su postura de caminar. Ayer llegó en su moto y parecía El Matador más que nunca", explica Yanna.
"Puse todo para que ellos se sientan verdaderos artistas. Eso es lo que son. No importa dónde actúen, si en Córdoba o en Hollywood. 'Ustedes son actores y así tienen que subir a un escenario. Si no se van a sentir artistas, vayan otros talleres, que hay de inglés, de computación. Pero aquí se paran en el escenario y se tienen que creer actores. Porque si no lo logran, el público tampoco. Ahora, si logran transmitir lo que sienten, el público se lo creerá", expresa Yanalí.

La actual directora del elenco de UNATe comenzó a cantar a los 7 años y ya con 17 dirigía su primer programa. Tuvo otras tiras televisivas de moda -para Roberto Piazza-, cantó para el sello Warner, actúa cantando en fiestas y actos, etc. "Me fascina actuar. Es una pasión. Por eso sé que van a brillar: son excelente actores y en cada pauta que les fui enseñando, dejé cuerpo alma y vida", dice Yannalí.

"Los tengo cortitos. Yo trato de decirles todo lo que veo de sus trabajos. Y los voy llevando bastante bien. A pesar de que agarré a un grupo comenzado. En lo personal no pensaba que íbamos a llegar con los tiempos. Pero les pedí compromiso y tuvieron responsabilidad y ganas para actuar. Todos dijeron que sí desde el primer momento. Trabajar con adultos mayores, implica estar abierto. Yo aprendí muchísimo de ellos y traté de enseñarles todo lo que sé. Estoy feliz porque supe incorporarme a un grupo que estaba armado, pero que cambió tres veces de director y estaban desilusionados. Sin embargo encaramos e hicimos las cosas disfrutando, que así debe ser".


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