En el último año, la cantante emprendió un derrotero de situaciones incómodas en el momento de brindar sus shows que la pusieron en ridículo

Mariah Carey no sólo es una de las cantantes de mayor repercusión a nivel mundial, sino que ahora se suma una nueva característica: la de los recurrentes papelones cada vez que subo al escenario a cantar.

El lunes a la noche brindó un mini concierto en Nueva York. Cuando se presentó ante al público entonando su canción navideña All i want for Christmas is you tenía puesto un solo zapato; el otro lo llevaba en la mano en clara señal que acaba de rompérsele.

Luego, a la siguiente canción, Hero, no pudo contener el llanto y las lágrimas corrieron su maquillaje. Y como si esto fuera poco: entre la emoción, el auricular se cayó de su oreja y quedó atrapado en medio de su pronunciado escote.

No es la primera vez que la cantante tiene estos percances. Hace dos meses atrás, se le rompió el micrófono en un recital que dio en Japón, y ante su incontenible enojo decidió abandonar el lugar. Días más tarde, cantó en China y lo hizo con un vestido muy corto. Tan corto que los flashes capturaron sin ningún problema la postal de su ropa interior.

Definitivamente Mariah Carey, además consagrarse como la reina de los papelones en el escenario, se divorció de su marido luego de 6 años de relación y dos hijos en común. Esperemos que el 2015 le sea mucho más generoso a esta aclamada artista.

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Sección Editorial

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