Mariana Baraj tiene una forma muy personal de pararse en el escenario. Sus principales dotes son la audacia y el talento. Seguramente en eso se fijó Joan Manuel Serrat cuando la escogió, junto a César Isella, para que lo acompañen durante el recital que ofrecerá en Salta. El cantautor catalán cerrará su gira Antología Desordenada este lunes, a partir de las 21.30, en el Teatro Provincial (Zuviría70).
Aunque generacionalmente no encajen (cuando ella nació él ya era éxito de ventas en España), Mariana Baraj dice que Serrat ha estado en su vida desde siempre. La razón: esa providencial ilógica que suelen imprimirle los músicos a los gustos musicales de sus hijos (Mariana Baraj es hija del saxofonista Bernardo Baraj, fundador de la banda Alma y Vida).
La cantante, percusionista, charanguista y compositora es una de las artistas más inquietantes y polifacéticas de la música argentina. Tiene editados seis discos solistas y en cada uno siguió un rumbo diferente. Sus propuestas siempre proclives a la fusión le han permitido presentarse con la misma naturalidad y aceptación en un festival folclórico que en un encuentro de jazz. A su amplio registro de interpretaciones se sumará este lunes -y ella, ¡feliz!- un dueto con Serrat.

¿Qué significa para vos la posibilidad de cantar a dúo con Serrat?
Ante todo es un gran honor, porque voy a tener la oportunidad de compartir su música y de interactuar con un artista inmenso que está en mi vida desde siempre. Por venir de una familia de músicos, en mi casa siempre se escuchó de todo y las canciones de Serrat han sido parte de mi historia.

¿Era la música que escuchaban tus papás o fue tu elección?
La escuchaban ellos, pero la fui eligiendo yo. Es decir que se dieron las dos cosas. Su música tuvo que ver con mi adolescencia, con la época de mi secundario. Lo escuchaba a solas, claro. Siempre fui bastante especial en ese sentido, quizás porque desde muy chica escuché música de todo tipo. Nunca tuvieron mucha coherencia mis gustos musicales con mi edad. De todos modos creo que Serrat ha ido trascendiendo generaciones.

¿Qué canción vas a interpretar con él en Salta?
Voy a cantar Es caprichoso el azar, uno de los temas del disco Serrat sinfónico, del año 2003. Lo grabó con una cantante israelí que se llama Noa. Es una canción de amor muy hermosa. Va a ser un desafío para mí. Y para el final está previsto que cantemos los tres, con César Isella.

Vos componés e interpretás, como Serrat. ¿Cómo vivís la experiencia de estar a caballo entre esos dos roles?
Para mí el tema de la composición es nuevo. Empecé a hacer mis canciones a partir de mi cuarto disco, Churita. Mis primeros trabajos fueron como intérprete. En ese rol, uno toma la idea de otro y sólo expone su punto de vista. Pero cuando componés, las ideas son propias. Llevo dos discos (Churita y Sangre buena) con composiciones propias y algunas colaboraciones. Hace poco compuse una zamba con Teresa Parodi.

¿Sentís que tu caudal de voz se libera cuando cantás tus propias composiciones?
Sí, es muy distinto tomar una canción ajena a poder trabajar desde una idea propia. Pero a veces tampoco es fácil, porque cuesta encontrarle la forma al tema y darle una expresión particular. Lleva un tiempo de prueba y error. De todas formas a mí me gusta experimentar con la voz dentro de mi rango como cantante, probar diferentes texturas.

No es la primera invitación que recibís de un artista internacional para compartir escenario. Arjona te había hecho una propuesta, ¿verdad?
Sí, luego de haber sido invitada a participar en la grabación del MTV Unplugged de Julieta Venegas, me convocó el director musical de Arjona para una gira mundial. Yo justo estaba con mi proyecto solista y no fue posible. Fue un honor que me propusieran hacerle coros y percusión. Pero en ese momento era incompatible con las actividades que yo ya tenía programadas. Me considero una artista sin prejuicios, así que creo que hubiera sido un espacio interesante para seguir aprendiendo y creciendo.

Hay gente que hace una división muy tajante entre folclore y música étnica. ¿Cómo lo ves vos?
Yo no hago diferencias porque de alguna manera ambas están ligadas. Es una misma raíz y a mí me gusta partir de ahí. Me gusta la idea de poder tomar elementos de diferentes afluentes. Me interesa la idea de la experimentación y de la improvisación, tan ligada al jazz... Me gusta explotar los elementos que tengo y potenciarlos al máximo posible, partiendo de mi propia voz. Pero indefectiblemente todo surge para mí de una base folclórica, de mi país o de cualquier otro. A veces el resultado es una canción súper pop, pero la matriz seguramente fue un ritmo peruano o africano.


Rock, folclore, jazz y más

Mariana Baraj ha incorporado al repertorio folclórico clásico latinoamericano nuevos timbres y texturas emergentes de una fusión de estilos, fruto de su paso por grupos de diversos géneros. Formó parte como miembro estable de agrupaciones como Man Ray, Catupecu Machu, Liliana Herrero, Teresa Parodi, Marián Farías Gómez, el Bernardo Baraj Quinteto y el Pepi Taveira Sexteto (jazz), entre otros. Desde 2003 en adelante se presentó, impulsada por su proyecto personal, en países como Alemania, Brasil, Chile, Uruguay, España, Eslovenia, México, Estados Unidos, Senegal, Japón y Corea.

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