El arte no tiene techo, dice Mariana Baraj y en esa línea argumental se balancea con original gracia. Dice también que la inquietud es el motor que la mantiene artísticamente encendida. Y la palabra "encendida" se queda girando en el aire, agigantada, porque es la que mejor resume su propuesta.
La cantante, compositora y percusionista, que eligió a Salta como su lugar en el mundo, se subirá esta noche a las 22 al escenario de El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear) para ofrecer un concierto muy especial.
Adelantará canciones inéditas incluidas en su primer disco en formato solo set (el séptimo de su carrera solista), que bautizó Vallista y que está inspirado en la figura de su abuela y de las mujeres del Valle de Lerma y Valles Calchaquíes. "El nombre surge a raíz de la canción Mujer vallista, que forma parte de este material. Es un homenaje y una reivindicación de esa mujer", le contó Mariana Baraj a El Tribuno.
El disco tiene nueve composiciones de su autoría, "muy despojadas". Acerca del formato solo set, la artista precisó: "Es una manera de presentarme en vivo -sin acompañamiento de banda-, trabajando solo con mi voz y el set de percusión más otros instrumentos. A la performance voy a sumar algunos elementos tecnológicos para agregar nuevos colores a la ejecución de mis canciones". Las composiciones de Vallista mantienen la raíz folclórica y suenan acompañadas de numerosos instrumentos de percusión, aerófonos, charango y el cuatro venezolano. Todos ejecutados por ella misma.
El álbum tiene, además, un invitado de lujo: Gustavo Santaolalla. "Grabó Aguacero, una composición que está construida sobre la base de un arpa de boca vietnamita. El tema pedía su voz y su valiosa impronta como intérprete -contó Mariana-. Gustavo es un músico que admiro mucho y su búsqueda artística y estética dejó huella en mí desde Arco Iris. Su trabajo De Ushuaia a La Quiaca ha sido fundamental en mi historia. Coincidimos en que esta participación fue el primer capítulo de una historia que se prolongará", expresó.
Vallista será lanzado en junio en Japón, en el marco de una gira que Baraj hará por más de 20 ciudades. Luego se editará en Argentina. ¿Pero cómo es que le ocurren estas cosas insólitas a esta cantante que pasa la mayor parte de sus días en Cerrillos? Fruto de la autogestión, responde. "Tengo la ventaja y la desventaja de no trabajar con un sello en mi país, en cambio en Tokio tengo el respaldo de una discográfica. Este será mi cuarto viaje a Japón, donde desde 2001 se comercializan mis discos bajo el sello Ahora Corporation", agregó.
El recital de esta noche será un anticipo de Vallista y también un repaso de su discografía con el bonus track de algunas canciones nuevas. "Me gusta pensar los conciertos intentando equilibrar el repertorio para generar un clima y determinado clima", explicó.
Mariana Baraj es folclore y es más: está llena de entrelíneas, de dobles -y ricas- lecturas musicales. Esa es su forma de ser y de avanzar en el arte. Ella lo resume mejor: "Hay una búsqueda estética en mi música y estoy convencida de que uno tiene que estar a la altura con la imagen que proyecta. Me gusta generar algún tipo de movimiento interior en la gente. Las metas alcanzadas son sólo el punto de partida hacia la próxima estación. El arte no tiene techo", dice. Y avanza, convencida de que, en la música, siempre se abren otros cielos.

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