Mariana Baraj va por otro Premio Gardel. Su último disco, "Vallista", está nominado este año como mejor álbum de artista femenina de folclore. La cantante, compositora y multiinstrumentista "cerrillana" por adopción ya había ganado en 2011 la estatuilla que entrega la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) en la misma categoría.

La ceremonia de premiación será hoy, en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires. En esta oportunidad, Mariana Baraj comparte la terna con La Bruja Salguero y Soledad Pastorutti.

"Vallista", séptimo disco de la artista, es una experiencia en formato solo set. Esto es: Mariana -y su voz- sobre un escenario donde las cajas y los bombos legüeros artesanales alternan sonoridades con la tecnología. Un set de percusión donde las canciones van creciendo en forma arborescente, sumando el sonido de un charango, un bombo, un cuatro venezolano... Instrumentos todos ejecutados por ella misma.
"Vallista" es un homenaje de Mariana Baraj a su abuela y a las mujeres del Valle de Lerma y de los Valles Calchaquíes. "Siempre trato de hacer discos que tengan un concepto. Me interesa mucho trabajar en el tratamiento que les voy a dar, desde las canciones, la orquestación, el audio y el arte. Por eso creo que muchas veces todos esos elementos pueden ser considerados y apreciados por quienes eligen las producciones: los colegas, la prensa, los productores y la gente de la industria musical. Es muy lindo que hayan tenido en cuenta una vez más mi trabajo. Todos mis discos tuvieron nominaciones y con 'Churita' gané el Gardel 2011", expresó la artista en diálogo con El Tribuno.

El séptimo disco de Baraj tiene nueve composiciones de su autoría. En ellas, la frontwoman (nunca mejor utilizado el término: es una mujer que se pone al frente) constituye, como ya es su estilo, un mundo musical aparte, más allá de todas sus filiaciones artísticas. "Este disco es el resultado de un trabajo que lleva más de quince años y que recién ahora pude concretar, por eso cada canción tiene una orquestación muy definida y un color austero que también está alineado con la figura de las mujeres vallistas, que son la inspiración para el concepto del disco", señaló Mariana.

Sobre el desafío de hacer música inspirada en las mujeres de su tierra señaló: "Fue fácil hacerlas canción porque están muy ligadas al recuerdo de mi abuela nacida en Santiago del Estero. Por su manera de ser, de hablar, de vestirse y por su espíritu luchador las siento muy parecidas. Es un homenaje a ellas", remarcó.
Pero la voz sabia de Mariana Baraj no se agota en una reivindicación de las raíces culturales o de los derechos de las mujeres. Cuando uno se detiene a observar a los músicos que han sabido amasar un estilo y, por lo mismo, han podido trascender, encuentra que al tiempo que amplían sus fronteras musicales se recuestan sobre sus tradiciones.

Es su caso. Pero, ¿cómo se hace para que el canto propio triunfe en medio de esta especie de disyuntiva cultural? Responde: "Hay que luchar día a día frente a la pobreza cultural que reina hoy y, para mí, el triunfo está en dejar una huella y en saber que los pasos por el camino que recorra deben ser firmes. Vengo de tocar y de hacer talleres en Formosa y en San Juan, donde hay mucha gente generando proyectos culturales muy interesantes; gente preocupada porque el arte llegue a los lugares donde el pueblo no tiene acceso ni siquiera a tener un maestro de música. Estoy convencida de que en esta unión que hoy más que nunca hace la fuerza estamos muy alineados, tratando de hacer cosas aunque las políticas culturales muchas veces sean inexistentes. Hay lugares donde los propios vecinos, sin ser artistas ni funcionarios y por puro amor al arte, sostienen la cultura", lanzó Baraj.

"La música de cualquier región es parte de la cultura universal, por eso creo que es inevitable y muy necesario el diálogo. De esa manera cualquier música puede renovarse, repensarse e, inclusive, evolucionar", precisó.

Mariana Baraj (hija del prestigioso saxofonista Bernardo Baraj) conoce esa especie de huida hacia adelante en que se puede convertir la música porque viene de una familia donde el jazz era moneda diaria.
En cada nuevo disco reafirma la certeza de que es una artista que no sabe de fronteras musicales o, mejor, las desafía constantemente. Su estilo tiene que ver, quizás, con devolver el asombro y la extrañeza a todo aquello que creíamos conocer.

"Me interesa el arte que genera movimiento -precisó al respecto-, el que te deja vibrando y haciéndote algunas preguntas. Me gusta la radicalidad, la pasión, la contundencia en el arte y la idea de no quedarse en la comodidad de lo que ya te funciona. Creo que es fundamental para avanzar", consideró.

Más allá del resultado de esta noche, no cabe duda de que a esta altura de su carrera (que por suerte no parece tener techo), Mariana Baraj es una artista genuina capaz de mostrar en escena cómo, cuando hay talento, sobran los artificios.


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