La noche del sábado en el escenario de la Fundación Copaipa fue un placer. El espectáculo que puso en un mismo cartel (aunque no cantaron juntos) a la coplera y cantora salteña Mariana Carrizo y al cantautor español Javier Ruibal fue una muestra de la buena música, la buena letra, la poesía y el respeto por las propias esencias.
Mariana presentó "Floreo de coplas", un concierto en el que fue matizando composiciones clásicas del folclore con la picardía y la hondura de esos versos tradicionales que ella mantiene vivos con el latido de su caja. Ruibal agitó la exuberancia de su caudal andaluz presentando algunas de sus composiciones y una selección de temas de su último disco, 'Quedate conmigo', con el que celebró 35 años de carrera,
Cada uno desde su suelo eligió deleitar al público con un repertorio que -a pesar de sus distancias-, coincidió en dos rasgos fundamentales: la pasión y la lírica como frontera.
Dos secuencias que vuelven a la memoria al día siguiente del doble concierto: Mariana fraseando al ritmo de su caja la Zamba de la Candelaria, de Jaime Dávalos y Eduardo Falú; Javier abrazado a su guitarra, interpretando "Por tu amor me duele el aire", el tema que él compuso regalándole más música a los versos de Federico García Lorca.
Dos artistas con el corazón al viento, haciendo de voceros de la belleza.

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