Mariano Cornejo lleva 20 años exponiendo en arteBA. El salteño reparte su tiempo entre Buenos Aires y su casa en El Churcal, localidad de Molinos, en los Valles Calchaquíes. El Tribuno charló con él en el barrio porteño de Retiro. "Tengo muchas ganas de exponer en Salta", contó.
¿Cómo le explicás arteBA 2015 a un salteño que nunca la visitó?
Es como un supermercado. Es una feria, como su nombre lo indica. Entonces conviven tendencias, artistas, galerías y muchas líneas. Por eso, lo primero que alguien se puede encontrar en una feria es la confusión. Recomiendo dos alternativas: ir desprevenido esperando lo que traiga el viento o ir buscando algo específico para ver, achicar la búsqueda, porque uno puede encontrarse hasta con cosas inentendibles.
Justamente, ¿qué necesita un objeto para transformarse en obra de arte?
Lo que pasa es que la confusión no es de arteBA, sino del siglo en el que vivimos. Cualquier feria del mundo, hoy, va a reflejar ese río revuelto en el que estamos. Porque una feria es un corte de lo que pasa en líneas generales en la cultura.
¿Coincide con la idea de que un objeto se vuelve obra de arte cuando sale de un artista, es validado por un curador y expuesto por una galería o museo?
Creo que es incorrecto. Estoy de acuerdo con que la obra tiene que salir de un artista, pero es falso que para ser algo arte tenga que ser validado por un curador y expuesto por una galería. Si fuera cierto no se hubiera hecho arte nunca. Lo que valida una obra es la intervención del artista en la materia que antes no existía. El curador y la galería nada tienen que ver con ese proceso. Otra cosa es que grandes obras de arte, por ejemplo un Van Gogh, sea validada por cualquier curador o galerista que se digne de serlo. Pero, ¿qué es esto de que los artistas hemos dejado que nos pongan al lado un curador como si fuera un guía, como si los artistas fuéramos ciegos? Es al revés. El artista es el que decide por dónde va el arte, no el curador o director de un museo.
En la feria se ven algunos objetos que sin una interpretación de un curador o galerista a pocos se les ocurriría pensar que se trata de una obra de arte...
Creo que hay mucha especulación. Por ejemplo, usted vio que se me cayó en la mesa un poco de jugo de pomelo. Si usted quiere hacemos un lobby y este suceso accidental que acaba de suceder lo instalamos como una obra de arte que se llama performance. De ahí le ponemos los contenidos simbólicos y desde esta mesa, en Callao y Esmeralda, decimos que esta obra evoca a Arquímedes y al mismo tiempo al deshecho industrial... Pero no cada vaso que se derrama es arte. Lo que se plantea es el tema de la descontextualización, porque que se haya caído jugo en la mesa, descontextualizado puede ser obra de arte. Pero esto lo inventó Marcel Duchamp en 1914, con su mingitorio. A partir de ahí, le siguen choreando la idea a Duchamp de descontextualizar una cosa y ponerle entidad de arte. Pero claro, en nuestras casas podemos terminar con una colección de boludeces descontextualizadas y acaso por lo que tuvimos que pagar fortunas. Si le sacamos el aura intelectual y las fortunas que pagamos, nos quedamos con un vaso de jugo chorreado.
A algunos nos sorprende ver que un artista haya vendido tres manzanas mordidas, puestas en una pecera, que mostraban distintas etapas de putrefacción y que en pocos meses dejarán de existir.
No me molesta que a un artista le vaya bien económicamente. Me parece perfecto. Pero en el fondo me dan pena. Me apena profundamente que alguien se sienta artista tras vender la grasa que se saca con una lipoaspiración de sus rollos. Me parece una boludés. Es una tilinguería.
Pero tal vez una de estas bromas o metáforas visuales puede disparar algo y en ese caso será tarea del que mira la obra asumir o no lo que le produce... Cuando hablamos de una feria terminamos hablando más de estas grandes bromas que de las obras estupendas. Hay una especie de obsesión por lo ultranuevo y a río revuelto ganancia de pescadores, decía el refrán. Muchísimo arte hecho hace 50 o 100 años resulta mucho más moderno que miles de obras que podemos ver hoy, con la diferencia que estas obras ya han probado su éxito y perdurabilidad en el tiempo, cosa que no le pronostico a una manzana mordida.

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