Mario Teruel no anda con vueltas: cree que es pésimo que se quiera justificar el precio de las entradas a la Serenata a Cafayate por el cachet de los artistas, más allá que sea alto o no. "Me parece fulero como excusa, me parece totalmente desatinado, y considero que si las entradas son caras es porque no laburaron bien en la organización". Con El Tribuno, en el patio de su casa y en una charla relajada y extensa, el Nochero hizo un minucioso análisis de la entrelínea del mundo festivalero, de los precios, los costos y la organización, detalles no menores que el gran público en general desconoce. Recordó cuando Los Nocheros organizaron la Serenata, destacó los aportes oficiales ("como nunca antes") que ahora reciben los festivales y centró el éxito de los festivales en la organización.



¿Qué análisis hacés sobre la polémica generada a partir del precio de las entradas a la Serenata a Cafayate, motivado por el alto cachet de los artistas, según se justificó el intendente Fernando Almeda?
Me parece pésimo que se quiera justificar el precio de las entradas a la Serenata por el cachet de los artistas, más allá que sea alto o no. El precio de las entradas es un asunto de mucho análisis; cuando se organiza el evento hay que ver hasta donde da el cuero. Tanto el Chaqueño Palavecino como Los Nocheros, tenemos costos muy altos para armar una puesta en escena como a nosotros nos gusta y como la gente ya está acostumbrada a ver y merece ver; eso no se puede hacer con entradas de precios populares. Por eso, insisto, justificar el precio de las entradas por el costo de los artistas, me parece fulero como excusa, me parece totalmente desatinado. Si la Serenata a Cafayate es cara es porque no laburaron bien, porque no se calientan. Podrían haber generado paquetes de sponsors, otras cosas. Creo que el Chaqueño, como también nosotros, somos artistas populares, no masivos. Una cosa es ser popular y otra es ser masivos. Creo que cuando el artista es popular merece un respeto que, en el caso de Los Nocheros y el Chaqueño, gozamos en todo el país. Tenemos el orgullo de decir que a cada festival que nos llevan lo hacen para jerarquizarlo, porque saben el espectáculo que damos, el repertorio que tenemos de 30 o 40 canciones que la gente canta con nosotros; y si vamos a un lugar donde no cantan es porque van a escucharnos.

Ustedes organizaron la Serenata, saben de qué se trata.
Sí, después nos costó varios años sin poder ir, pero pudimos demostrar que se puede hacer un festival muy profesional, con muy pocos números. Como nosotros no teníamos compromisos políticos, la cosa se puso medio dura. Cuando agarramos la Serenata sabíamos lo que hacíamos y esa vez pagamos una deuda de Sadaic porque hacía una pila de años que no se pagaba, siempre con la excusa de que el festival daba pérdidas. Cuando se fue a contratar la cuestión de la hotelería nos dimos con que los precios eran raros, pasaban cosas, subían los precios por la temporada. Es que muchos comerciantes aprovechan la situación porque como la gente no trabaja bien con su negocio durante el año, aprovecha ese tiempo de más afluencia de gente para hacer un mango más. Un festival genuino, si quiere, tiene muchas maneras de lograr sponsors, de conseguir fondos más allá de los aportes oficiales, sean de la Nación, la Provincia o el municipio. No me parece mal que lleguen esos aportes, al contrario, me parece bien que por lo menos banquen eso, un espectáculo que a la gente le hace bien. En Salta hay muchos festivales gratis, creo que esta es la ciudad que más festivales tiene y tengo la total seguridad de que nunca como ahora hubo un apoyo oficial como hay ahora a los artistas, cosa que, por otro lado, es obligación de los gobiernos.

También es recomendable que las buenas ideas continúan, que no se cambie todo con cada nueva comisión que organiza.
Es muy importante la continuidad en las ideas, que los que vengan continúen lo bueno que hicieron los anteriores, que piensen en los cantores. Es muy lindo que podamos hablar de la cantidad de festivales que tiene Salta porque eso significa que el cantor salteño tiene acá mismo una importante fuente de trabajo. A mí no me gusta hablar de trabajo cuando digo que cantamos, pero igual, debe ser una actividad remunerada para que el artista que tiene talento, que se calienta y que hace las cosas bien tenga su lugar y pueda crecer.


Hoy en Salta hay muchísimos cantores, y buenos...
La cantidad de cantores que tenemos hoy acá es impresionante. Cuando nosotros hicimos la Serenata le dimos prioridad a los artistas que vimos que tenían mucho talento y que trabajaban mucho. Por ejemplo, mirá lo que pasó con Trío, el último disco nuestro: cuando El Negro (Rubén Ehizaguirre) me propuso hacer el disco, me dijo que tenía las canciones y le dimos para adelante con temas de los chicos que empiezan. Yo creo que esa apertura es una obligación nuestra y también una salvación nuestra. Estamos todos en ésta, estamos buscando la canción que nos mantenga en contacto con la gente. Nosotros estamos convencidos que la cosa es de los jóvenes.

Y ustedes marcan el rumbo...
Nosotros seguimos buscando y marcando rumbos. Cada disco de Los Nocheros marca una tendencia, porque la estudiamos, porque buscamos, porque confiamos en productores (ahora lo tenemos a Sebastián Choque, que andaba con Canto 4). Tenemos el estudio de El Chaqueño, el de Chocecito y el del Cerro que está pronto a abrir, son para grabar a nivel internacional.


Son muchos los jóvenes que vienen empujando, ¿destacás a alguno en particular?
Abel Pintos. Creo que Abel excedió lo que puede ser un artista. Creo que el show que ví en Jesús María es solo parecido, a algún show de Sandro... nunca ví un artista con la entrega de cabeza, alma y cuerpo al show, entero, como Abel. Un fenómeno. Creo que es el Caetano Veloso argentino. Me parece emocionante desde el primero hasta el último momento del show. Son más de dos docenas de canciones que todos los chicos cantan con él de punta a punta. Eso no se puede discutir.
¿Qué te pareció la edición de este año de Cosquín?
La transmisión me pareció pésima. Creo que con un poquito de cabeza las cosas se pueden hacer mejor, y no es porque sea uno u otro canal. Más allá de los ingredientes políticos, creo que un festival tiene que tener ideales marcados pensando en la gente y en los artistas. El festival tiene la obligación de ser, con más razón si está bancados por los gobiernos, un nexo entre la gente y el artista. De esta manera, cuando hay productores hay muchas maneras de generar los fondos necesarios para que se costeen solos a nivel de la comisión del festival, porque los costos de los artistas no son los más altos. Los festivales grandes no necesariamente se relacionan con los años que tienen. Venimos de cantar en San Bernardo, al lado de Santiago de Chile. Un festival que no se televisa, porque saben que hay otros festivales que están hechos para la TV y están hechos a la perfección para la televisión. No se puede hacer un festival para las dos cosas; o se hace para la tele o se hace para el público. Hay que elegir las posturas.

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