Precedido de excelentes críticas, Martín Bossi llega hoy a Salta con su espectáculo Bossi Big Bang Show, que se presentará en doble función por localidades agotadas. En esta obra humorística y musical, el actor que saltó a la popularidad por su gran talento como imitador, redoblará la apuesta de shows anteriores y subirá a escena acompañado por 15 músicos y un acertado trío conformado por Manuel Wirzt, Jorge "Carna" Crivelli y Adriana Brodsky.
Bossi Big Bang Show es un recorrido escénico que le devuelve al público la posibilidad de disfrutar de íconos de la canción como Rod Stewart, Elton John, Frank Sinatra, Axl Rose y Freddie Mercury, entre otros. Además, en la obra Bossi despliega su virtuosismo para homenajear a tres grandes capocómicos argentinos: Tato Bores, Pepe Biondi y Alberto Olmedo. En todos estos roles Bossi despliega su talento camaleónico, pero él se encarga de dejar en claro que la mímesis es una faceta más del actor: "No es fácil cantar como otro, pero tampoco es fácil hablar como otro. Es un trabajo actoral. No hay demasiados secretos en esto", subrayó el artista que a los nueve años comenzó a comprobar su innata habilidad para copiar los gestos y las voces de diferentes personas que cruzaban por su vida.
Considerado uno de los artistas más importantes de la comedia argentina del momento, Bossi se declara enemigo de los rótulos: "Aunque no nos crean, no hacemos shows para hacer reír. El objetivo es plantear cosas para que la gente se haga preguntas y reflexione", le confesó a El Tribuno. Los salteños podrán medir el alcance de su propuesta hoy, cuando se presente a las 19.30 y a las 22 (nueva función) en el Teatro Provincial (Zuviría 70).

En este nuevo shows privilegiás la música de grandes artistas internacionales y el homenaje a capocómicos argentinos. Contame cómo armaste el espectáculo.
Con Emilio Tamer, que es el director del espectáculo, decidimos hacer una obra al servicio de la gente donde podemos hablar de la música real, de los capocómicos, del amor, del romanticismo, del baile, de las canciones... Es un espectáculo muy sensorial, muy sensitivo, que estimula mucho al público. La gente se suma a lindas melodías, lindos sonidos, lindos colores. Cuando ideamos este show quisimos básicamente volver a las fuentes y mostrar el origen de las buenas cosas.

En la gacetilla del show dice que te proponés recuperar valores artísticos y culturales que hoy están en vías de extinción. ¿Cuáles por ejemplos, Martín?
Yo creo que aquel tipo de amor a partir del cual la gente se comunicaba, se miraba y disfrutaba de los silencios está en extinción. La gran música está en extinción. ¿Cuánto hace que no salen canciones melódicas valiosas? Hoy está todo uniformado, se perdió el estilo propio. Con un bigote y una campera "das" Freddie Mercury, con un sombrero y unos rulos sos Michael Jackson, con unos lentes sos Lennon. Antes el artista tenía personalidad, ahora todo es oportunismo y fugacidad. Por eso la necesidad de ir a las fuentes.

La imitación siempre ha sido una faceta en la que te destacaste como actor. ¿Cómo describirías la diferencia entre actuar la imitación de un personaje y la de un cantante?
Si bien cantar es un desafío, actuar como un capocómico también lo es. Hay que estar entrenado, hay que estar capacitado, hay que mantener el cuerpo en movimiento para estar a la altura del personaje. No es fácil cantar como otro, pero tampoco es fácil hablar como otra persona. La imitación es un trabajo actoral. No hay demasiados secretos en esto.

El humor en la televisión argentina cambió mucho con respecto a lo que proponían capocómicos como Tato, Biondi u Olmedo. ¿Cuando armás show evaluás eso: de qué se ríe la gente hoy?
Aunque no nos crean, no hacemos shows para hacer reír. El objetivo es hacer shows para plantear cosas, para que la gente se haga preguntas y reflexione. Buscamos hacer pensar y hacer sentir bien al público... o hacerlo sentir mal, pero de una u otra manera la meta es generar una reacción. La risa es lo que, de última, más fácil nos sale. Pero buscamos otras cosas. Big Bang Show tiene que ver con otro tipo de respuestas. Es un espectáculo contestatario en el buen sentido. No me fijo en lo que hace reír a la gente; me fijo en lo que necesita la gente.

Dijiste más de una vez que sos mejor convencedor que imitador. ¿Cuáles creés que son las virtudes que te llevan a eso?
En realidad sí, soy mejor convencedor. La gente se confunde. Dice: "lo hacés igual" y no es eso. En realidad es el convencimiento del actor el que lleva al público a pensar eso. Para mí, actuar es un arte. A mí me sale natural porque estudié arte dramático. Pasa como con el médico: puede curar porque estudió para eso. A mí me hace feliz actuar y estudié toda la vida. Sé qué hacer y por dónde ir cuando estoy en el escenario.

¿Siempre fuiste un tipo muy observador? Me imagino que el primer paso para elaborar un personaje es la observación minuciosa...
Sí. El actor es un observador: nosotros nos dedicamos a eso. Hay que estar atento a la realidad. Entonces salen las cosas. Si uno está alerta y entrenado y mira lo que pasa alrededor, ya tiene todas las respuestas para elaborar un personaje. Se trata de investigar, todo el tiempo. Si me dicen "hacé un policía", me lleva un tiempo elaborarlo. Componer algo creíble me puede llevar cinco meses o un año. Ahora, si me dicen "imitá a fulano", eso me lleva un minuto.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora