La historia de la botinera y su ex, el futbolista Maxi López, superó a las novelas más bizarras de la tarde. Es que la cosa se complica por el triángulo conformado por la expareja y el nuevo marido de Wanda, Mauro Icardi.

Según trascendió a través del círculo íntimo de los protagonistas, cada vez que Maxi intenta comunicarse telefónicamente con sus hijos o combinar las visitas, Icardi oficia de intermediario por pedido expreso de Wanda.

"Está muy preocupado por esta situación porque considera considera que estos temas tiene que tratarlos con la madre de los nenes y no con su marido", aseguraro. Maxi vive actualmente en Brescia, a sólo 150 kilómetros de la casa de sus hijos, en Milán.

Desde el entorno de Wanda, explicaron que la botinera, embarazada de ocho meses, quiere evitar el estrés que le producen los cruces con su exmarido.

Pero como en toda guerra, hay dos versiones. Desde la trinchera de la botinera fundamentan la decisión en que sufre con cada cruce con su ex, ya que es sabido que la relación no transita por ningún camino de pradera. Debido a su avanzado estado de embarazo, la modelo decidió cortar por lo sano e instruyó a Mauro para que oficie de mediador.

Para colmo, en el medio de este nuevo cimbronazo, los delanteros se preparan para volver a enfrentarse en el terreno de juego.Mañana lunes, el Chievo Verona, donde juega López, recibirá en su estadio al poderoso Inter, de Icardi, por la 15º fecha del torneo italiano. El último encuentro en la cancha entre los futbolistas fue el domingo 13 de abril, cuando Maxi transpiraba la camiseta de la Sampdoria. En aquel partido, el ex de Wanda le negó el saludo a Mauro en la formación inicial y, minutos más tarde, erró un penal, mientras que el actual marido de la blonda se lució con dos goles.

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Sección Editorial

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