Paul McCartney conmovió a una multitud de fans en un show histórico en Córdoba en el que deslumbró y emocionó a 40 mil personas en el Estadio Mario Kempes, en su primera presentación en esa provincia y antes de los dos conciertos que le esperan en el Unico de La Plata.
El concierto se inicio con el clásico beatle "A Hard day's night", durante el cual McCartney saludó a toda la concurrencia con un "Buenas noches Córdoba, hola culiados" lo que generó carcajadas. McCartney dialogó mucho con la gente, aunque en un castellano con dificultades.
La noche siguió con las canciones "Save us" y "Can't buy my love", un clásico Beatle, que despertó otra vez la euforia de los fans, a quienes les agradeció con la frase: "Estamos contentos de tocar en Córdoba por primera vez".
Luego interpretó "Letting go", una canción de los Wings, agrupación que lideraba con su fallecida esposa Linda; posteriormente cantó una verdadera rareza: "Temporary Secretary" del disco "McCartney" del año 1980.
La secuencia continuó con "Let me roll it" que terminó de manera estridente con las guitarras del propio Paul, Rusty Anderson y Brian Ray, atronando desde el escenario. Minutos más tarde interpretó "I've got a feeling" y al finalizar en una nueva interacción con sus fans señaló "Nos vamos a divertir mucho esta noche". Seguidamente dijo a su público: "Yo escribí esta canción para mi mujer Nancy quien se encuentra acá esta noche con nosotros y que se titula My Valentine", y así generó uno de los momentos más románticos del show.
Eso le dio paso al tandem formado por los temas "1985" que era parte del repertorio del grupo Wings y la nostálgica Beatle "Here, there and Everywhere". En la mayoría de estas canciones siempre bien acompañado por las excelentes voces de sus músicos.
A continuación comentó a sus fans que el próximo tema que iba a interpretar estaba dedicado a quien fuera su mujer Linda y allí produjo otro momento emotivo con los acordes de "Maybe I'm Amazed". Al finalizar cada tema y como ocurrió a lo largo del concierto el público estallaba en ovación y aplausos.
El show prosiguió con "We Can Work It Out", con Paul en guitarra acústica. Pegado a esa canción interpretó uno de los primeras temas de su carrera, una canción que tocaba cuando los Beatles todavía se llamaban The Quarrymen, titulada "In spite of all the danger". La siguiente secuencia del concierto la integraron los temas "You Won't See Me" y "Love Me Do" (1964) dedicado al productor George Martin, recientemente fallecido y considerado el quinto Beatle. Hubo más clásicos en la noche mágica de Sir Paul Mc Cartney con "And I Love Her" del año 1965 y "Blackbird", durante la cual Paul realizó un solo con su guitarra acústica.
En el escenario Paul exhibió un gran virtuosismo ya que toco el pian, las guitarras, el bajo y el ukulele. El publico levantó temperatura cuando McCartney cantó "Quennie Eye" y "New" de su último álbum. Al finalizar la interpretación de la canción "The Fool on the Hill", McCartney dijo "Qué buen momento que estamos gozando; qué buena fiesta!".
El público que ya estaba disfrutando una noche inolvidable, se deleitó con "Lady Madonna" (1965) con Paul al teclado, "For Five Second" (donde lo acompañaron las palmas del publico) y el clásico "Eleonor Rigby" donde Paul fue seguido magistralmente por las voces del guitarrista Rusty Anderson y su baterista Abe Laboriel Junior.
En otro momento de emoción y de recuerdos, tras cantar "Being for the Benefit of Mr. Kite!", evocó a su compadre George Harrison e interpretó "Something" tocando el ukelele con imágenes en el fondo del escenario de George y de todos los integrantes de Los Beatles. Después llegaron otros clásicos: "Ob-La-Di, Ob-La-Da" (donde Paul le pidió a sus fans que canten con él); "Band on the Run", "Back in the USSR", al final de esta última canción Mc Cartney levantó el bajo como un grito de victoria.
El momento más emotivo arribó al imponente escenario interpretando "Let it Be" con Paul en el piano recibiendo el clamor de su público que también lo acompañó coreando. Con "Live and Let Die" estalló el Kempes con fuegos artificiales que iluminaron la noche del estadio y las máquinas lanzando fuego.
Hubo más emoción y conmoción con "Hey Jude" (1968 ) y "Yesterday" (1965); a esos temas les siguió "Hi Hi Hi", un rock prohibido en 1962 por apología a las drogas y al sexo. Sin lugar a dudas McCartney repasó todas sus etapas tocando temas de Lennon y Harrison cerrando su estridente concierto con "Birthday", "Mull of Kintyre", "I Saw Here Standing there", "Helter Skelter", "Carry That Weight" y "The End". También McCartney hizo un toque de "Foxy Lady" en homenaje al inolvidable Jimmy Hendrix.
La leyenda viva del rock manejó el escenario de manera implacable; el show duró más de dos horas y media donde no se lo vio tomar una gota de agua. Fuera del estadio había carteles dándole la bienvenida y como no podía ser de otra manera, estaban presentes los clásicos carritos de venta de choripán y hamburguesas, a los que se se sumaban puestos de remeras alusivas al concierto del beatle. Dentro del Kempes, decenas de puestos de comida vegetariana tal como lo requirió Paul.
Al Beatle ahora lo espera la Ciudad de La Plata, los días 17 y 19 de mayo próximos para cerrar la gira argentina en el marco del tour "One on One".

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