Sola, pecadora y otra. O también "Otra pecadora sola", como se llama la gira que la encontrará con público salteño. Ana Prada (44) es una cantautora uruguaya. Su música, a grandes rasgos, se nutre de ritmos latinoamericanos, de cuño rioplatense y conlleva influencias contemporáneas. Si bien comenzó su carrera como intérprete, desde 2006 compone temas propios. Actualmente es considerada una de las artistas más importantes e influyentes de su país.

Actuará esta noche, a las 22, en el Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear). Después de tres discos -"Soy sola", "Soy pecadora" y "Soy otra"-, Ana se conoce un poco más y hoy se busca en el "somos". Para eso viaja con la voz, se deja ir con los acordes de la guitarra y las melodías de un piano. Con su música - dice- cuenta su historia, su vida, la vida de otras mujeres, de tanta humanidad deseando lo mismo, y transita por un montón de emociones que construyen los buenos ratos con el público que tanto disfruta. Aquí llega con su guitarra, el pianista Ariel Polenta y las ganas de cantar y contar su arte.

Dijiste que un escenario es una experiencia muy compleja y sensible... ¿Qué es lo que particularmente más disfrutás de tu encuentro con el público?

Si disfruto o no depende mucho del público que en cada show es distinto por el feedback o ese vaivén que se da y es siempre muy diferente. Por lo general me pasa que la gente en seguida me sigue la corriente y nos arrimamos, más allá de que el teatro sea grande o chico. Me dijeron que El Teatrino va a ser ideal. Voy probando sobre el escenario y midiendo con lo que voy haciendo. Se da casi como espontáneamente. A veces los shows se me hacen muy largos porque soy muy habladora y la gente me tira cosas y yo les contesto. Eso siempre depende un poco de la empatía con la gente. Me siento muy querida por el público argentino. Es un público muy cálido y muy culto. A mí me gusta hablar de Argentina por regiones musicales. Hay mucha cultura viva y en el norte el folclore está muy vivo en su música, sus bailes, su danza. Además de que vuelvo nutrida de esos lugares porque aprendo cantidad. Me parece que es un público muy inteligente y muy acostumbrado a mucha cosa buena. No es fácil tampoco para mí, es un desafío.

No hacés folclore puro. Si tuvieras que definir tus canciones con un sentimiento, ¿qué dirías?

Mis canciones hablan de emociones que tienen que ver con la vida misma, con mi historia personal que, a su vez, es igual a la de tantos otros seres humanos. Somos todos tan parecidos, todos queremos más o menos las mismas cosas. Todos hemos sufrido por amor, por desamor, el pago... Nos pasan más o menos las mismas cosas. Mis canciones han tomado aire folclórico. Me crié en Paysandú -que es en el interior del litoral, en la frontera con Argentina- y he tenido mucha influencia del folclore argentino pero también de Uruguay, un país chico, con mucha influencia de los países vecinos y, a su vez, que ha generado una idiosincrasia propia. Yo no escapo a eso, de alguna manera estoy influenciada por eso pero no podría decirle, y menos a los salteños, que hago folclore.
En mis discos este género se ha mixturado con otros instrumentos y otros estilos como valsecitos criollos, algo más tirando a la música mexicana, alguna cosa también hemos grabado con maracas venezolanas y se han ido mezclando los ritmos latinoamericanos de las canciones. Sería una falta de respeto decir que hago folclore y más que nada, en Salta, ustedes me van a retar.

Y esta búsqueda musical que vas haciendo ¿en qué lugar está ahora?

No lo tengo muy claro todavía. Estoy en una búsqueda un poco más del "somos". Y en componer desde otro lugar después de esta trilogía del "soy", que ha sido un camino muy importante para mí porque me ha puesto en este lugar de componer estas canciones y de vivir de mi música. Pero me siento muy en pañales todavía en materia de composición y en materia de creación.
Creo que tengo mucho por delante todavía para aprender y seguir en esa búsqueda personal de las cosas que me importan, me tocan y me duelen: las injusticias, los derechos de las mujeres y un montón de cosas que uno ve permanentemente en el mundo y a mí me dan ganas de nombrarlas en mis canciones. Me dan ganas de hacer una música que sirva para algo. Después si lo logro o no, no lo sé, pero esa sigue siendo mi intención.

En esta nueva etapa como compositora, ¿cuáles son las cosas que más te motivan a escribir?

Tiene que haber siempre una emoción muy fuerte que básicamente se relaciona con el amor en sus distintas facetas. No solo el amor de pareja, sino también el amor al pago, a los otros, a tu comunidad, a tu gente, a las causas que perseguís. Me parece que cualquier situación propia o ajena que te movilice puede ser factible de hacerse canción. Ahora vivo en el campo y la observación, y el estar en contacto con la naturaleza permanentemente te va redimensionando acerca de lo insignificantes que somos como seres humanos. Tenemos el poder de modificar todo y, al mismo tiempo, ¡sabemos tan poco y somos tan vulnerables en un montón de aspectos!
No sé por dónde me saldrá la inspiración para el próximo disco, pero más o menos por ahí andamos. Ya hay algunas canciones dando vueltas...

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