La música siempre estuvo en su vida, pero Lucía recién la abrazó con el cuerpo -y el alma- cuando fue mamá, a los 26 años. Es abogada y, en un interín, decidió hacer de sus canciones su medio de vida, para siempre. Por eso "Eterno interín". Ese es el nombre que lleva su primer disco, el mismo que presentará el sábado, a las 21.30, en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear).
Le canta a lo cotidiano y le presta atención a los misterios cotidianos, esos que al observarlos desatan revoluciones interiores enormes en lo rutinario. La salteña Lucía Díaz de Vivar canta y quiere que en este eterno interín su música la siga encontrando con más músicos y lugares. Su disco contó con dos grandes impulsos: por un lado se hizo una preventa mientras se grababa entre octubre y noviembre de 2014, en una plataforma de financiamiento colectivo del que participaron más de 150 colaboradores y el impulso final fue el reconocimiento que obtuvo del Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural, del Ministerio de Cultura, con el que se pudo completar el financiamiento de la edición.

¿Cómo llegaste a la música?
La música siempre estuvo como banda sonora en mi vida. Estuvo en los viajes en familia, en la guitarra y el canto en mi adolescencia, en el coro del colegio, en las guitarreadas... Pero yo nunca le di un lugar más amplio que el de un hobby. Me decidí por estudiar algo más clásico y seguro, aunque después te das cuenta que nada es seguro y no se vive si no es con riesgos, y así estudié abogacía en Buenos Aires. Me recibí, trabajé de abogada, recorrí Tribunales y mediaciones, empecé un máster que casi termino. Así, después de 9 años de estudio me di cuenta de que no estaba siendo sincera con mi impulso interno de darme una oportunidad en la música. Y así, sin darme cuenta estaba escribiendo canciones como modo de vida.

¿Cuándo sentiste que además de disfrutar mucho de la música que hacían otros querías vos también crear tus propias canciones?
Mis primeras canciones fueron a los 14 años, a esa edad tuve una vivencia musical muy fuerte. Después hubo un bloqueo importante y recién con el nacimiento de mi primer hijo, a los 26 años, volví a encarar este oficio de hacer canciones, pero desde un lado más maduro y también desde una necesidad profunda por decir, por cantar, por crear. Sí creo totalmente que la maternidad despertó en mí las ganas de expresar, de crear.

Hablanos del disco... ¿Qué va a escuchar tu público?
Mi primer cd es eso, un primer cd, un primer paso. Soy consciente de que tengo mucho por aprender. Lo grabamos en Eko Estudios con Diego Mamaní y pude masterizarlo en Buenos Aires. Es fruto de un trabajo de 3 años los que mostré las canciones a las personas indicadas, las salimos a tocar, las pulimos, dejamos que el público las escuche y de ahí las grabamos. Es un álbum con 9 temas míos y uno de Alanis Morissette, una gran influencia para mí. En el show van a escuchar a una banda grande, formada por Eloy Notario y Mariano Pedraza (guitarras), Rodrigo Rizzitano (contrabajo), Inti Jorge (batería), Pablo Chireno (percusión), con invitadas de lujo como Gabriela del Cid (viola), Romina Granata (chelo) y Gala Soler (saxo).

¿A qué te gusta cantarle?
Yo soy una convencida que en la vida diaria hay misterios más profundos que los que puede tener una teoría científica o algo así. Creo que hay revoluciones que tratan sobre temas rutinarios que parecen insignificantes pero son revoluciones enormes, porque si les prestamos atención podemos entender muchas cosas de nosotros mismos, de los otros y hasta podemos cambiar realidades. Me atrae mucho ese tema porque lo vivo, me pasa cuando malgasto mi energía, cuando no miro al otro, cuando tengo peleas con mi pareja, cuando me siento sola. No busco dar soluciones, me encanta exponer lo que me pasa, que también es felicidad, ojo, porque al fin y al cabo me importa transmitir fuerza y empuje.

Contanos sobre ese momento especial en el escenario en el que te encontrás con el público...
Uf, es un gran momento. Realmente si uno tuviera compromiso con lo que canta y con la gente que te va a escuchar, no te debería importar tanto cuánta gente fue al concierto, quiénes estaban... porque la entrega se produce igual, la comunicación igual está.

No te encasillás en un género... ¿Sentís que eso te permite experimentar e incentiva la creatividad?
No me encasillo en un género musical no porque no quiera sino porque no me sale, me divierte hacer como que cada canción es un personaje distinto y tiene sus características, su color, su ritmo... Salir de las etiquetas es bueno, aunque a veces la gente se desespere por la definición y el rótulo. La falta de etiqueta no sé si estimula la creatividad pero lo que sí sé es que no la reprime y deja que vaya para donde tenga que ir.

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