El arte de narrar, de contar historias verídicas o ficcionales, se remonta al génesis del hombre. El volumen de la voz, sus tonos, pausas y silencios; los ritmos y cadencias, las distintas inflexiones moduladas para encarnar diversos personajes; las onomatopeyas, las imitaciones de sonidos... Todo ese histrionismo de los abuelos que narraban cuentos se agita en los relatos del Duende Amigo. Mañana se presentará "Duende Amigo, leyendas a los cuatro vientos", la cuarta entrega de la saga escrita por Fabio Pérez Paz (49). El autor brindará ocho presentaciones consecutivas (a las 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17), en el cine del Hogar Escuela de Salta (frente al parque San Martín).

Esa jornada se estrenarán los dibujos animados de Duende Amigo y se proyectarán otros videos con leyendas tradicionales y de misterio. Habrá firma y venta de ejemplares, sorpresas y actividades con dibujantes. Las novedades del Duende Amigo las conocieron primero quienes asistieron a la Feria del Libro de Buenos Aires el 25 de abril pasado. También hace unos días los participantes de la Feria Internacional del Libro del Zicosur en Antofagasta (Chile).

La gira proseguirá el 13 de este mes en el cine Lerma, de Rosario de Lerma, a las 19.30, y posteriormente en El Carril, Joaquín V. González, Quebrachal, Orán, San Salvador de Jujuy, Tartagal, Metán y Rosario de la Frontera. Antes de tan agotadora jornada en el Hogar Escuela Fabio Pérez Paz visitó la redacción de El Tribuno y se prestó para esta entrevista.

¿Qué crecimiento notás entre el primer libro y el último?
Estuve buscando crecer, no quedarme en la idea de que esto iba a caminar y andar solo. Al trabajar para los niños tengo que darle un crecimiento al libro y a mi forma de escribir.

Contame acerca del nuevo personaje: el Duende Abuelo...
Es más extrovertido que la Duendecilla y el Duende. A él le gusta el contacto con los humanos y quiere público para sus leyendas de misterio.

¿De dónde surgió la idea de la saga?
En 2013 me di cuenta de que había escrito como 300 historias para el programa "Historias y leyendas" y probé de publicar un libro. Muchos me decían: "¡Estás loco! Si hoy los chicos no leen, están con la PlayStation todo el día". Pero se me cumplió el sueño y se multiplicó por cuatro. A mí me gusta mucho el libro del Dr. Ernesto Miguel Aráoz, "El Diablito del Cabildo". En estos relatos el periodista Esperideo Tintilay se juntaba con el Diablito para que este le contara historias de Salta. Yo lo aclaro en el libro, no es una idea mía la de interactuar con un personaje para contar historias. A mí me gustaba eso para que los niños usaran la imaginación. Es un recurso más periodístico que de un escritor, porque Aráoz lo hacía para el diario. En Ámbito Financiero también existe el dialoguito económico. Diálogo imaginario se llama la técnica. Entonces me dije que a esa técnica, ya que la habían utilizado con éxito con el Diablito del Cabildo, la tenía que usar nuevamente.

¿Y cómo terminaste interactuando con el Duende Amigo?
Yo cuento la parte histórica, las gestas heroicas, y a las leyendas las tenía que contar un personaje. Le dije al dibujante: "Hacé a un nene vestido de duende. No hagas el clásico personaje orejudo y con ojos terribles, sino un duende amigable, y a los chicos les gustó.

Lo más valorable de tus publicaciones es el acercamiento a la cosmovisión del Noroeste argentino que propiciás en los niños, lo que no les ocurre con los libros de idiomas o los cuentos de autores anglosajones...
Yo me acuerdo de haber leído "Las aventuras de Tom Sawyer", de Robert Louis Stevenson, porque me lo regalaron en un cumpleaños. Al abrir las hojas leía que la historia transcurría en el río Misisipi y que Tom era blanco y tenía un amigo negro, pero yo no entendía, me preguntaba cuál era el problema si yo era morocho y algunos de mis amigos rubios. No entendía qué era el racismo. También con "Moby dick", de Herman Melville, y "El Principito", de Antoine de Saint-Exupéry, que son hermosos, pero a mí me aburrían. Me ocurrió lo contrario con "Cuentos de la selva", de Horacio Quiroga, que me parecía más cercano a mi realidad.

Los chicos sienten auténtico apasionamiento por el Duende Amigo. ¿Eso qué responsabilidad te genera?
Carlitos Balá siempre cuenta que durante toda su vida guardó los números de teléfono con las fechas de cumpleaños anotadas que le iban dando los niños y hasta el día de hoy los llama. Atendés el teléfono y preguntás: "¿Quién es?" y te responde: "¡Balá!". A mí me invitan a los cumpleaños y cuando llego veo que la decoración y la torta es del Duende Amigo, entonces ¿cómo no voy a ir?

Viste que tu ídolo de la niñez, Carlitos Balá, está en el mismo mural de la rotonda de Limache con el Duende Amigo...
¡Eso me dio una emoción tan grande! Me bajé del auto con mi hija y nos sacamos una foto con el Duende Amigo del mural. Los que lo pintaron ni se imaginan la alegría que me dieron. Me hicieron sentir que lo que hago se sigue multiplicando en cariño y que me habían dado un premio.


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