Las pesadillas se presentan hasta en el 90 por ciento de la población de manera esporádica y el 5 por ciento de los adultos puede sufrirlas de forma recurrente. Aunque la mayor parte de los pacientes lo desconocen, existen antidepresivos, ansiolíticos e incluso algunos antibióticos y analgésicos que se han relacionado con alteraciones en el tipo de sueño y con la aparición recurrente de pesadillas que cambian la rutina de descanso de las personas.

Un estudio efectuado en 2008 por el Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Vall dHebrón, de Barcelona, concluyó que, en niños, los fármacos que con mayor frecuencia provocaron pesadillas fueron los antiasmáticos y los antibióticos.

En los adultos los más habituales fueron ansiolíticos e hipnóticos (para combatir el insomnio). Otros medicamentos de uso habitual, como antiácidos (omeprazol), atenolol (para el tratamiento de la hipertensión y de la cardiopatía isquémica), así como antiinflamatorios y analgésicos (como ibuprofeno y naproxeno) también son parte de la lista de los que pueden provocar pesadillas.

Una investigación de 2003 de la Universidad de Colorado establece que antidepresivos (como fluoxetina), hipnóticos (como lormetazepam) y antiparkinsonianos son algunos medicamentos que potencian el número de pesadillas.

En el caso de los antidepresivos, su efecto sobre el descanso se debe a que actúan sobre los neurotransmisores cerebrales, como la dopamina. Estos neurotransmisores facilitan el sueño REM, que es el más profundo y durante el cual se produce la actividad onírica.

¿Qué hacer?
Los especialistas consideran que es importante hacer un buen diagnóstico antes de cambiar el medicamento por tener pesadillas. "La lista de fármacos que se ha asociado a pesadillas es amplia, pero la ansiedad diurna o trastornos del ánimo son causa de pesadillas, y es difícil separar cuál es su origen", admiten.

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