Cuando sumirse en la creatividad nos reencuentra con nosotros mismos y nos hace redescubrirnos y re-conocernos. Y así, sanar. A ellos. A nosotros. A cualquiera. Esta semana se montó, por primera vez en el Museo de Bellas Artes de Salta, la muestra del taller MentalArt, que se dicta a través del museo a pacientes del Hospital Miguel Ragone, del Centro de Día del mismo hospital y del Centro MarQáy.
"No es un taller de arte común. Lo que se busca es mejorar la calidad de vida de las personas del hospital y los centros. Se trata de estimular la creatividad y la percepción personal de todos los que participan", dijo Laura Martínez Buryaile, la profesora de arte que dirige el taller en esas instituciones.
Alrededor de sesenta obras estuvieron expuestas durante toda la semana. Coincidió con la Noche de los Museos, del programa La Cultura No Duerme, por lo que miles de personas pudieron contemplar las pinturas de la muestra.
El museo, abierto
El taller se enmarca dentro del área de Extensión al medio que lleva adelante el Museo de Bellas Artes de Salta con el fin de abrir la misma a los diferentes grupos de la comunidad, considerando la importancia del rol social que cumple el museo en la actualidad.
El objetivo es integrar a los pacientes de manera gradual a las actividades del museo a través de diferentes experiencias artísticas con el fin de mejorar su calidad de vida.
"El taller busca estimular la creatividad de los pacientes y generar la confianza necesaria para la expresión artística personal. Además facilitar el conocimiento y disfrute de las expresiones artísticas individuales y de diversas culturas, promoviendo en los pacientes el reconocimiento y respeto de la diversidad cultural", dijo Buryaile.
"Es muy gratificante trabajar con ellos. Es pensar en el arte desde otra arista. Y uno ve que realmente mejora la calidad de vida de las personas. Se ven avances progresivos en los que ellos comienzan a expresarse y a exteriorizar sus conflictos", contó Buryaile. Comentó que se trabaja en un equipo interdisciplinario. "El arte plástico visual, así, se vuelve un eslabón más en la cadena terapéutica del paciente", dijo también Buryaile.

Reconocer y reconocerse

Una tarde de taller la consigna fue que cada uno pintara a un compañero. Lo retrataban y, entonces, comenzaban a asimilar la idea del otro. "Muchos de los pacientes están muy retraídos y muy ensimismados, pero a través de esta actividad notábamos que podía dejar de estar subsumidos en sus dificultades", contó la docente.
"Los resultados son muy buenos. Se logra mejorar el autoestima y la confianza. Se trabaja también en la tolerancia al fracaso, a la frustración, también es un autocrecimiento personal y, fundamentalmente, permite desarrollar la comunicación entre ellos", comentó.
"El proceso creativo es muy importante y que ellos se sientan bien a través del arte", también.
Ellos, estos nuevos artistas, participaron de otras actividades como visitas guiadas a muestras de reconocidos artistas como Eduardo Mac Entyre, entre otras.
Y ellos lo disfrutan mucho. El día de la inauguración, sonrientes y muy atentos a las obras de sus compañeros y a la recepción del público, fueron los protagonistas de una jornada en la que se celebró el poder del arte.

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