"Estremecido, todo salpicado, me refriego con detergente, con kerosén, con piedra pómez. No me sale. Me pongo bajo la ducha, una hora, dos. ¡Cómo se los explico a los chicos! ¡Cuántas veces se lo advertí, le pedí, le rogué que no lo hiciera! Y terca, obstinada, necia, como buena gallega, otra vez me provocó".

El microrrelato "No quise", del escritor y psicólogo David Slodky, describe de manera descarnada lo que pasa por la mente de un femicida.
Dueño de una mirada sagaz y de una profunda sensibilidad, este destacado escritor salteño pone el desnudo en brevísimas líneas aquellos lados más oscuros de la naturaleza humana, a través de un género nada fácil de abordar, ni para el lector ni para el escritor.
Su inconfundible estilo y la decidida denuncia social que se desprende de "Parpadeos" (2012), libro compuesto íntegramente por microficciones; traspasaron las fronteras salteñas.
Slodky fue invitado a la ciudad de Córdoba para participar este fin de semana del encuentro literario "Córdoba breve".
Los organizadores "pusieron en el tapete" tanto el valor literario de su prosa como el profundo compromiso que se desprende de sus escritos.
Así lo señala Patricia Nasello, microficcionista cordobesa y una de las organizadoras del encuentro, al afirmar que el libro "Parpadeos" "es certero como una flecha disparada por un buen arquero", dada la ficcionalización de las diversas formas que adopta la violencia en la sociedad actual.
Por otro lado, varios microcuentos del salteño fueron seleccionados para integrar la antología "Cuadernos Laprida", que será presentada en la ciudad de Salta el 8 de octubre próximo, bajo la coordinación de Rogelio Ramos Signes y Julio Estefan, publicada por la editorial tucumana "La aguja de Buffon".
"Los encuentros, congresos y mesas de lecturas que se desarrollan en el Noa sobre microcuentos muestran un panorama alentador".
Dos labores complementarias
Slodky complementa y retroalimenta de manera constante su profesión como psicoterapeuta con su veta literaria y su labor como escritor.
Los temas de sus microrelatos en general giran en torno a la dramática humana y cómo los avatares de la niñez, el amor, la perversión, la ternura, la violencia y el sadismo determinan los vínculos que se ficcionalizan en su narrativa.
"Como psicoterapeuta, estoy en contacto recurrente con estas temáticas. Muchas veces mis microtextos pretenden ser una denuncia, un advertir, un decir '¡Cuidado!', cuando no '¡Basta!'... Las pasiones humanas, las relaciones humanas en toda su complejidad, pueblan mis microrrelatos", destaca Slodky.
Y agrega: "Muchos de mis cuentos están inspirados en lo que yo, como psicólogo, he atendido a lo largo de tantos años. Pero también al revés: utilizo muchísimo la literatura en mis sesiones. La literatura me da muchas armas para comprender qué les pasa a las personas y para explicarles sus problemas".
En esta línea, la investigadora jujeña Gloria Quispe, en su trabajo "De la violencia de los cuerpos al cuerpo de la violencia en la narrativa hiperbreve de David Slodky", señala: "... los personajes se relacionan con el otro violentamente. Ese otro es el hijo, la esposa, la hijastra, el ciudadano. Slodky, en sus textos, evidencia y denuncia la forma de relacionarse que tiene el hombre en la actualidad. Se trata de una violencia que no sólo tiene lugar en el núcleo familiar; es una violencia social donde el respeto por el 'otro', por su vida, es inexistente".

Sacudir al lector
Dueño de un estilo impecable, Slodky domina a la perfección la síntesis y la elipsis, esenciales para este tipo de subgénero, e interpela al lector a abandonar su habitual pasividad para darle sentido a lo no dicho.
"Un microrrelato es un texto brevísimo. Lo fundamental es que es más lo no dicho que lo dicho, lo que se sugiere que lo que estrictamente se narra. Necesita, imprescindiblemente, del completamiento por parte del lector. Eso lo hace un género complejo, pues no es tan sencillo conseguir la brevedad. A un microcuento no le debe sobrar ni faltar una palabra. Necesita ser breve, conciso y narrativo. Lograr esa precisión, esa exactitud en el decir y en el no decir, no es tarea sencilla. Y el lector también tiene la misma exigencia", afirma el escritor.
"El escaso tiempo que demanda leer un microcuento no le resta trascendencia en las repercusiones en el corazón, la mente y el espíritu del lector".
En esta línea, la elección de los finales abiertos deja al lector la no menos ardua tarea de resignificar el sentido de cada texto. "Empleo tanto finales abiertos como cerrados, aunque más los primeros, porque necesitan ser 'completados'".

Amor a primera vista
Más inclinado por la narrativa en general, Slodky comenzó a incursionar en el microrrelato en 2009, cuando lo invitaron a participar de una antología de microcuentos del Noa.
"Hasta ese momento no había escrito microficciones, pero me gustó el desafío de intentarlo. Así se publicaron mis primeros cuatro micros: "Suya", "Ceremonias", "Su vida" y "Nunca más". Y quedé enamorado de este género. Julio Cortázar decía que la novela es una pelea de box donde se gana por puntos, y que el cuento es una pelea que se gana por nocaut. Parafraseando, yo diría que el microcuento gana por nocaut de súbito, apenas comenzada la pelea, en el primer round".
¿Quién es?
David Slodky se desempeñó también como docente e investigador universitario en Córdoba y Salta. En la actualidad, se dedica únicamente a su labor de psicoterapeuta.
Apasionado por la figura de Güemes y de Carmen Puch, a los que les dedicó numerosos escritos, Slodky cuenta con una prolífera producción literaria.



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