En el amor no influye la edad. Al menos, para Miguel Angel Solá (65) y Paula Cancio (30), quienes hace tres años están en pareja y son padres de Adriana (un año y diez meses). Los protagonistas de El diario de Adán y Eva, que se presenta en el teatro Apolo, contaron su historia en Morfi, todos a la mesa.

En un mano a mano con Gerardo Rozín, el artista sexagenario explicó lo que sintió y pensó cuando fue flechado por la bella española que, además, es psicóloga, y cuando ya consideraba cerrada su vida amorosa: "Estaba en una especie de vida contemplativa, me puse a escribir y justo apareció Paula a ver el espectáculo. Entonces, el destino se confabula y te invita a hacer cosas que no pensabas. Ese día que vino, la ví y me quedé. Después, es mirarse al espejo y decir "es una criatura, es hermosa, una mujer. Una belleza. ¿Qué hago yo acá?". De repente, digo, "qué bien que estuve yo acá". Me enamoré muy rápido. Además, cuando la vi intuí que iba a ser algo serio. Estuvimos un mes escribiéndonos, porque yo no quería que me viera. Usé mi herramienta bonita para conquistar, que es escribir".

Ya sentados juntos a la mesa, fue el turno de Paula de contar su versión del romance: "Fui a ver la obra y un amigo en común nos presentó. A partir de ahí, fue él que comenzó la conquista y muy bien, me sorprendió. Sobre todo vi el talento que tiene. Fue curioso porque tiene un correo que no se corresponde con su nombre. Entonces, abrí un correo de Alberto Carlos Bustos; cuando lo lei, pensé que era élà".

Respecto de los 34 años y más de diferencia, Miguel Ángel Solá manifestó: "A mí me da tristeza no poder aprovecharla más tiempo. Me gustaría vivir muchísimo tiempo y sano, pero los años son los años y me da bronca eso. Me apura disfrutarla más ahora. Siempre existe esa cosa interna... Hoy para mí la diferencia de edad no es un escollo, para mí es una bendición".

Paula Cancio, quien ya era admiradora del argentino, por su parte completó: "Siempre me guío por lo que siento y lo tuve muy claro desde el comienzo. Aparte, yo me enamoro más allá de la edad, que sólo está en el DNI, la edad está en otro lugar. Él tiene su talento, la inteligencia, sus valores y están por encima de la edad. Lo que me aporta es sabiduría de vida, aprendo a su lado, es una forma de crecer. Lo bueno es que Miguel Ángel me permite tener la edad que tengo. No tengo que aproximarme a su edad. Nos acoplamos a la edad que tenemos, entonces vivimos lo que tenemos que vivir en cada edad. No hay problema".


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