Pasadas las 16.30, las puertas del estadio padre Martearena comenzaron a abrirse para que una multitud de pequeñas fanáticas comenzaran a ingresar con un solo objetivo: ver a Violetta.

El sueño de muchas se había cumplido, como el de Camila de Metán que fue la primera en ingresar por la puerta 1 del estadio.

Sus ojos lo decían todo. Estaba feliz y a pocas horas de ver a su ídola, aquella que vio infinidad de veces en televisión, en videos, en fotos y, claro está, en sus sueños.

Camila, igual que muchas chicas salteñas, formó parte de una interminable fila, pero ella logró ubicarse primera.

Afuera del estadio un murmullo interminable de chicos y madres daba un marco de espectáculo popular.
Como en todo este tipo de eventos la venta de productos estuvo a la orden del día.

Gorros, vinchas, posters, bufandas, prendedores, banderas y remeras estaban dispersos por el piso o en las manos de los vendedores ambulantes.

La previa al show se vivió bajo un cielo nublado y la posibilidad que la lluvia complicara la presentación de Violetta en Salta.

Pero eso a las chicas no les importó y cada una fue ocupando su lugar, sin corridas, en orden, de las manos de las mamás que por momentos parecían más entusiasmadas que sus propias hijas.

La previa tuvo ese sabor especial de los grandes espectáculos en el Martearena y se vivió en paz.

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