Todo comenzó como cosa de niños, con sueños, jugando a ser artistas, montados sobre un tablón, con cucharas atadas a palos de escoba como micrófonos y de fondo tinkus y sayas, huaynos y carnavalitos...". Ese es el génesis del grupo Los Jayitas que los integrantes de Inti América leyeron hace unos días en El Tribuno. A Osvaldo Olmedo (14), vientos; Natasha González (7), bombo; Ulises Vidaurre (13), guitarra, vientos y voz; Maximiliano Vidaurre (11), charango y voz; Axel Zárate (13), guitarra; Facundo Zárate (9), charango y voz; y Facundo Cayo (12), bombo, los identifican con el conjunto de los hermanos Abán. También les dicen "los nuevos Tekis".

Sin embargo, los niños de Inti América, esta agrupación que nació hace dos meses y medio en la zona sudeste de Salta, ya afilaron el lápiz para empezar a escribir su historia. Hoy, a partir de las 22, les tocará aquello de ver "flamear la solidaridad en el cielo de la esperanza", como definió Cristian Herrera al festival "Morillo canta por los niños". Herrera, integrante del grupo Matacos, escuchó en un programa radial a Inti América y los invitó a participar. Y los niños, con la particular dilación que adquiere el tiempo en la infancia, cuentan inquietos las horas que restan para cubrir los 460 km que separan a la capital salteña de Coronel Juan Solá (Estación Morillo).

Hecho en casa
El profesor de Música oranense Lucio Arias (38) los acompaña con la quena y es el mentor de los chicos. Él los introdujo en sus primeros acordes para guitarra y charango, en los golpes primigenios para bombo y zampoña, y les enseño cómo soplar el sikus para que las cañas transmitan su sensibilidad y cualidades tímbricas. "Esta idea surgió porque nos invitaron a tocar en un cumpleaños y como sonó tan bonito me pidieron los padres que armáramos un grupo", dijo Lucio. Agregó que está orgulloso del compromiso y el talento de los niños, y el acompañamiento de los padres.

"El charango me parecía muy desconocido y después cuando mi profe me empezó a enseñar, me encantó", expresó Facundo Zárate. A su lado su hermano Axel relató: "Yo antes no hacía nada, estaba siempre en mi casa, aburrido. Luego nos contactó el profesor para formar el grupo. Para quitarnos el miedo al público primero tocábamos en las peatonales".

"A mí me gusta estar con mi papá. Él nos lleva a cantar y está orgulloso de nosotros. A mi mamá cuando era pequeña le gustaba ser cantante y nos dice que estamos cumpliendo su sueño. Para mí es divertido porque nos aplauden y ya me siento acostumbrado", definió Facundo. En el grupo hay otros dos hermanos, Ulises y Maximiliano Vidaurre. Ellos tocan, además, en la orquesta Da Capo a Fine de la escuela Dr. Miguel Ragone del barrio Autódromo, creada en 2009, y en la iglesia evangélica Pan de Vida. Su papá y mánager del grupo, Daniel Vidaurre (37), contó que el objetivo también es que los niños se involucren íntimamente con la música y que se alejen de oscuras realidades. "Los apoyamos en esto para que nuestros hijos no se pierdan. Si no pasamos tiempo con ellos ahora, vamos a perderlo buscándolos en la comisaría o tratando de rehabilitarlos de las drogas", reflexionó. En ese sentido, Osvaldo Olmedo aportó: "Al público le encanta que en vez de estar haciendo cosas malas, estemos en la música".

De ídolos...
Facundo Cayo comentó que el público lo alienta a dedicarse a la música. "Quiero ser como el Chaqueño Palavecino, el Negro Palma y del género andino Los Kjarkas y Los Tekis. Voy con el sueño de conocerlos y decirles que soy fanático de ellos", dijo, y la coyuntura le podría resultar favorable porque Palavecino y Palma se presentarán también en el festival de Morillo.

El profe Lucio sonríe condescendiente y los deja soñar despiertos, revirtiendo un cuento propio para el que imagina otro desenlace en el caso de los niños. "Yo comencé a los golpes a los 13 años y sin el apoyo de mis padres. A ellos les digo que aprender a tocar un instrumento es como aprender a caminar", manifestó. Los niños actuaron en el parque de El Tribuno. Acompañaron con saltos cortos el ritmo binario del huayno "Vienes y te vas", de William Luna, y sus voces sonaron frescas y entonadas.

Así, ávidos y conducidos por un hilo de música intenso y contagiante, se están preparando para una experiencia que ojalá que sea fuerte. Que sea única. Que sea tan íntima como cuando oyen las melodías de Los Tekis en cada ensayo. Y para la vida que los siga un designio tan espléndido como a sus ídolos jujeños: "Antes que la música, antes que Los Tekis, somos amigos, creo que esa es la base de todo. Prácticamente creciendo juntos. Y toda esa historia dio frutos, remando y haciendo todo con amor" (en palabras del baterista Juanjo Pestoni).

Programa de Morillo
La séptima edición de “Morillo canta por los niños” se desarrollará desde hoy y hasta el domingo en el complejo deportivo de Coronel Juan Solá, en el Chaco salteño. Durante el día se ofrecerá al público asistente charlas sobre productividad y salud. También habrá juegos, chocolateada y otras actividades recreativas para los niños. Por las noches se desarrollará el festival folclórico.

En la cartelera artística se destacan el Chaqueño Palavecino, Pitín Zalazar, Dalmiro Cuéllar, el Negro Palma, David Leiva, el Toba Toledo, Los Hermanos Bravo, Alma Chaqueña, el Negro Salvatierra, Los Aranditas y Gastón Cordero.


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